Entre duelo de egos, Marcelo marcó el camino y Su, se rindió

Entre homenajes y sugerencias, el Martín Fierro quedó signado por la vuelta de Gasalla con Tinelli.

Como cada año, la noche de la entrega de los Martín Fierro se volvió profunda hasta que la visibilidad, entre tanto ego y brillo, pasó de tenue a intensa. Entonces, como todos los años también, los exponentes del espectáculo se dividieron según el veredicto del jurado, entre estrellas y estrellados. Claro que la 42º edición de los premios de APTRA, reflejó cuestiones donde la pelea por el máximo galardón resultó casi anecdótica. Y en el caso de Marcelo Tinelli y Susana Giménez más todavía. Con sus respectivas estatuillas en esta edición (tres Marcelo y dos Su), sumados los años de vigencia de cada uno en la pantalla: 25 por el lado de la diva, – que le valió uno de los homenajes de la noche del último domingo- y, 23 para el lider de Ideas del Sur; el intercambio de saludos entre ambos, los comentarios entre cada bloque y hasta la posibilidad de soñar algo juntos permitió entender por qué la vida de uno y otro podrían bifurcarse para unirse en un proyecto, o distanciarse defnitivamente.

Primer acto
Como un caballlero, Tinelli se acercó a la mesa de la diva y saludó con un afectuoso abrazo a ella y a su hija Mecha, devolución de elogios e inteligencia y primera estocada: “No me gusta como te queda el corte de pelo largo, deberías mantenerlo así”, disparó la rubia. Las risas compartidas frenaron cualquier discusión. Ninguno habló de Antonio, quien, aún ausente se volvió una notoria preocupación para ambos, claro que en circunstancias diferentes. Mientras el Cordero Hilton esperaba hacer su ingreso en el segundo subsuelo del hotel, Francella subía sorprendido por la mención especial del INADI y escuchaba el agradecimiento de su director y amigo Juan José Campanella y Marcelo, veía como uno de sus ex comediantes, “Yayo” Guridi perdía de manos de Daddy Brieva en el rubro como mejor labor humorística. Ahí, Susana sufrió el primer desliz. Es que la ausencia de uno de los MIDACHI, de su ciclo, la impulsó a retirar la estatuilla en su nombre. La diva se encolumnó motivada por Mariana Fabbiani y Roberto Pettinato para exponer su vestido, pero Miguel Del Sel la dejó literalmente pagando y frenó el entusiasmo de la conductora. Afortunadamente, Mirtha calmó las aguas y Su volvió tranquila a su asiento. Los platos y los premios fueron sucediéndose al ritmo del Cabernet Savignon de Navarro Correa, las bromas resonaban eufóricas desde algunas mesas laterales y otras del fondo, especialmente motivadas por  la Negra Vernacci primero y la de Marley, después. Curiosamente, iba a ser el responsable de Minuto de Ganar quien le quitaría el cetro a su mejor amiga en tevé. “Te quiero mucho”.

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