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Entre los ojos que interrogan y la mirada del “abuelito” Jorge Videla

Las miradas de los niños son un reflejo de los delitos de la dictadura. Videla fue condenado a 50 años, aunque algunos quieren exonerarlo con la excusa de su edad. Galería de fotos.

Dios no me soltó la mano”, reconoció más de una vez el hombre que el dos de agosto cumplirá 87 años. “Un abuelito”, describen algunos y el paso del tiempo parece exonerarlo todo. Alguna vez, Woody Allen ratificó el fastidioso homenaje promovido desde la opinión pública hacia Richard Nixon, tras su muerte. “No puedo olvidarme de Vietman”, justificó el cineasta.

Algo parecido ocurrió en el país, concretamente en Bariloche, cuando uno de los célebres criminales del nazismo fue descubierto. Erich Priebke, era, según los vecinos “un abuelo y ciudadano ejemplar”.

La escena de estos días con la sentencia a Jorge Rafael Videla por el robo de bebés durante la última dictadura en el marco de una “práctica sistemática y generalizada”, condenándolo a 50 años de prisión, llevó a pensar a varios colegas y lectores que el caso “ya era cosa juzgada” y el hombre está muy mayor para semejante veredicto.

Los ojos, entonces, surgieron como una premisa para mediar la disyuntiva temporal. “Me preguntan si pude mirarlos a los ojos, cuando ellos no son capaces ni de mirar, ni de gesticular, ni de arrepentirse”, explicó Estela de Carlotto, otra abuelita, a la que algunos medios jamás le permitirían la piedad del “noble” diminutivo.

A metros del Tribunal Oral Federal Número 6, decenas de jóvenes siguieron atentos la lectura que también castigó al otro presidente de la dictadura, Reynaldo Bignone y a los represeores Antonio Vañek, Jorge “el Tigre” Acosta, y Santiago Omar Riveros. Más abuelitos. Afuera, los colegas repiten más frases que refieren a los vínculos conocidos.

Entre tanto, algunos nietos comienzan a sentir alivio con palabras nuevas pero que ayudan a entender tantos años de dolor y confusión: “recuperados”, surge como una palabra nueva, diferente, a aquella que el abuelito mayor del siglo XX recreó y reprodujo altivo, entonces como una ingeniosa invención: desaparecidos.

No vaya a ser que entre la partícula de Dios y los vaivenes del mundo de la política, logren que el tiempo de ciertos adultos pueda detenerse y la imagen del abuelito logre licuar la soberbia de la “Pantera Rosa”, como solíamos conocerlo entonces al dictador. Ojalá que la ciencia, no lo permita. O en todo caso, como dijo una periodista amiga: “Cincuenta años, es muy poco, para tantos crímenes”.

Adrián De Paulo

Editor Responsable

2 comentarios en esta nota

  1. Manga de payasas!!!!POR QUÉ NO PROTESTAN CONTRA EL GENOCIO DIARIO de ciudadanos laburantes o de abuelos,o de niños y jóvenes asesinados!!!!!Basta de esta farsa armada por un gobierno que fue complice del Proceso!!!

    • Sebastian | 18 julio, 2012 | 17:06

      Ignorante, pelotuda y sin ideas propias… esos sos, idiota!

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