El peor rival en la Davis

Del Potro puso todo y entrego el único punto de la serie. Por qué la Davis es mala palabra para los argentinos. Fotogalería.

Una más y van… Una nueva decepción. Desilusión absoluta en la Copa Davis, con esa bendita ensaladera que no quiere hacerse amiga de la Argentina.

Y otra vez las lesiones de Del Potro nos dejaron sin el as de espadas a la hora de la definición. Antes, un desgarro nos quitó a Nalbandian, el gran abanderado de la Copa. Sin embargo, otra vez los rumores de resquemores internos en el equipo quedan por encima de lo deportivo, y generaron el hastío de la gente que, injustamente, terminó despidiendo con silbidos a la torre de Tandil, luego de que la serie quedara en manos de República Checa, y se diluyera la ilusión de disputar una nueva final con España.

Pero esta deserción de Del Potro, nada tiene que ver con aquella de 2008 en Mar del Plata, donde sí fue reprochable su actitud de jugar lastimado el Masters, y llegar en pésimas condiciones al que iba a ser el partido más importante de su vida. Esta vez se la jugó con la muñeca lastimada, ganó su punto, y el físico le dijo basta para el domingo, y para el próximo mes de competencia en el circuito.

“No me gustaron los silbidos, pero tampoco le podemos pedir al público que aplauda porque cada uno puede pensar lo que quiera”, lanzó Martín Jaite a modo de defensa. Pero nada dijo de que una vez más, el clima interno entre compañeros de equipo, no fue el mejor.

En medio de la bronca, se le puede criticar al equipo su lucha de egos, que se mantiene en el tiempo y que viene desde las épocas de Vilas y Clerc. Pero nada hay para decir para lo que cada uno de los jugadores deja en la cancha a la hora de pisar el polvo de ladrillo. Cada uno de ellos dejó el alma, y hasta la salud. Y lo de Delpo es incuestionable.
Aunque si a esa entrega, quizás algún día se le suma la unidad como equipo, la esquiva ensaladera pueda por fin arribar a nuestro país.

Diego Iljutko
Subeditor

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