“Encontré el amor en altamar y lo sostengo en tierra”

El cantante conoció a Mirna en un crucero donde trabaja. Su historia de amor. Galería de fotos.

La vida del cantante Guillermo Guido no tiene, ni tuvo, nada de convencional. Para los que hayan perdido sus pasos este cantante popular ganó el festival OTI en 1988, gozó de las mieles del éxito, y luego pareció desvanecerse entre su público.

En 2004, su nombre volvió a los medios cuando sus trillizos (Abril, Agustín y Azul) se convirtieron en caso testigo para que los niños concebidos bajo tratamientos de inseminación asistida tengan los mismos derechos que el resto de los recién nacidos.

Años más tarde Guillermo terminó su relación con Mariana Diana, madre de los trillizos, y se embarcó en un crucero, dejando su antigua fama en tierra, para tocar sus canciones a los turistas.

“Estaba mal, los problemas me desbordaban y el crucero fue una especie de exilio”, cuenta y todo aquello parece quedar mucho más lejos de los cuatro años que realmente pasaron. En ese crucero, y sin pensarlo, volvió a encontrar la felicidad cuando el destino lo cruzó con su flamante esposa Mirna, que hoy lo acompaña en el piso once del departamento que comparten en el barrio porteño de Almagro.

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