Alexander y Charlotte, engreídos y revoltosos en Villa Carlos Paz

Los mellizos Caniggia llegaron a la ciudad cordobesa para debutar sobre las tablas con “Despedida de Casados”, pero no dejan de hacer lo que quieren como en Marbella. Fotogalería.

Amados y odiados, pero ignorados jamás, los hermanos Charlotte y Alexander Caniggia desembarcaron en Villa Carlos Paz y se convirtieron en el centro de todas las miradas. Entre el glamour y la popularidad, los mellizos de 19 años de Mariana Nannis y Claudio Paul disfrutan de su estadía en las sierras en cordobesas sin preocupación alguna.

Extravagancias en Córdoba

“Los chicos”, como los llaman a los mellizos Caniggia en su entorno, viven sin agenda. Alojados en el exclusivo country Causana, los hermanos abandonan su mansión veraniega siempre acompañados por los custodios-niñeros que les puso su madre. “No tenemos rutina, todos los días son diferentes, si no sería como el día de la marmota”, suelta con una tímida sonrisa Charlotte.

Sin importarles que “Stravaganza” sea competencia de su obra, los revoltosos hijos de la Nannis desfilaron por la alfombra roja en el debut del imponente show de Flavio Mendoza. En una camioneta 4×4 negra, con vidrios polarizados, inviolable para los flashes, los hermanitos llegaron al Luxor y apenas se detuvieron para posar delante de las cámaras.

Con gigantes lentes oscuros, clásico en ella porque sea de día o de noche, lo lleva siempre puestos, Charlotte ingresó al teatro del brazo de su hermano y, como cualquier hijo de vecino, sorprendió a todos al comprar un balde de pochoclo.

“Todavía no salimos a ningún boliche, sólo fuimos a cenar a restaurantes y a un recital”, cuenta la rubia que, no perdió las mañas, y el viernes por la tarde, visitó Le Chateau Spa, acompañada por su hermano.
Según pudo averiguar Semanario, Charlotte se realizó una depilación exhaustiva y un tratamiento con electrodos.

Por su parte, su mellizo se hizo tonalizar la piel para lucir más bronceado. La sesión terminó con unos relajantes masajes, que hizo que los debutantes actores no quisieran retirarse del lugar, lo cual provocó la ira del productor de la obra, que dirigiéndose al guardaespalda le dejó bien en claro que, si en 10 minutos sus chiquitos no iban a un móvil que habían confirmado, les rescindía justificadamente el contrato. Tarde, pero llegaron.

Durante su estadía en la ciudad serrana, los mellizos no resistieron la tentación de, cómo lo hacen todos los turistas, tomarse una foto en el muy afamado Reloj Cu-Cú; pero eso sí, fue a las doce de la noche cuando sabían que no iban a compartir el emblema con el resto de los visitantes de la Villa.

“También, probamos los mates y los alfajores cordobeses. ¡Los de dulce de leche están buenísimos!”, asegura Charlotte, que se negó a comer más porque no se ajusta a su dieta bajas calorías.

“Nos están tratando de maravillas, estamos muy contentos de estar acá”, confiesa la fanática del “shampein”. Sin embargo, revela que extraña su casa y sus amigos de Marbella. “Me gusta trabajar, me gustan los medios, estar en televisión, pero no sé si me quedaría a vivir en Argentina. Yo no tengo planes en la vida. Voy de acuerdo a lo que surja. Por ahora, disfruto del momento”.

Noches de teatro

Hay que decirlo, Charlotte y Alexander están chochos con su estelar debut sobre las tablas. “Me gusta mucho el teatro, me divierte actuar, cosa que nunca antes había hecho, la verdad es que disfrutamos muchísimo de la experiencia. Tenemos compañeros muy buenos, que nos ayudan y nos brindan un montón de consejos”, cuenta la diva en potencia, que asegura que de surgir alguna propuesta para hacer ficción en televisión, empezaría a estudiar actuación.

Finalizada la primera función, los Caniggia se escabulleron de los fans, dejando atónitos a todos aquellos que esperaban verlos y retratarse con ellos. A raíz del suceso, las críticas les llovieron y ellos, revirtieron la actitud. Desde entonces, terminada la obra, aunque con cierta inquietud por la euforia de la gente, los chicos aceptan posar junto a sus fans.

“Estamos muy ofendidos con los medios que nos criticaron, que dicen mentiras y que somos mala onda. Hay mucha gente en contra de nosotros y no lo entiendo”, lanza Charlotte, que aún no pensó una campaña para consagrarse “La chica del verano”.

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