Una sirena que hiela las conciencias

A un año de la tragedia de Once, las familias siguen reclamando justicia.

A las 8.32 de la mañana, en el andén 2 de la estación de Once, el ulular profundo de la sirena heló la sangre, rajó el alma, escupió muerte, pero también Justicia.

A un año del accidente ferroviario de Once, que mató a 52 personas y dejó más de 700 heridos, el viernes los familiares de las víctimas rindieron homenaje a sus seres queridos con un “bocinazo” a la misma fatídica hora en que, 12 meses atrás, la formación 3772 impactaba en el andén 2 y cientos de seres humanos, padres, madres, hermanos, hijos, quedaban aplastados por el hierro y por la avaricia. A las 8.32, Flores y velas, poemas al viento, dolor, silencio hecho reclamo se esparcían lacerantes a todo lo largo del andén.

La noche anterior, la Presidenta se había referido a la tragedia. Habló sobre la pérdida de los seres queridos. Dijo que ella también sabía de eso. A diferencia de hace de un año atrás, cuando al momento de la tragedia Cristina eligió llamarse a silencio por exasperantes horas que fueron creando más impotencia e indefensión, esta vez la mandataria le puso palabra a la tragedia y volvió a pedir que se haga Justicia. Por primera vez, quienes debían ejecutarla, llámese Bonadío, dieron muestra de una rapidez que en hechos similares no habían demostrado.

Los familiares de la víctimas aprueban la celeridad que va teniendo la Justicia, tratan de despegarse de los eternos buitres que rondan para sacar tajada de la carroña que deja el accionar político de unos cuantos. Sin embargo, las referencias al dolor que produce lo “irreparable” no son suficiente consuelo. Hace falta más. Hace falta hechos contundentes, dejar de refregar sobre los platos rotos de la fiesta, construir sobre alianzas que no intenten eternamente hacerse el festín de la riqueza a base de tragarse de un sopetón la vida de la gente.

Está sonando la sirena. Es hora.

Nancy Bullorini

Más información en la edición de SEMANARIO.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *