El reino de Dios ya tiene quien lo gobierne

En un hecho histórico, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue coronado como Sumo Pontífice. Francisco, tal su nombre, llega como referente de sencillez y promesa de austeridad. Galería de fotos.

Habían pasado pocos minutos de las cuatro de la tarde del miércoles 13 de marzo y los argentinos explotaron de alegría. No era que la elección del nuevo papa les quitara el sueño, muchos ni sabían que ya se había elegido. Pero la noticia corrió tan rápidamente que en pocos minutos, todos estaban hablando de lo mismo y hasta salieron a la calle a festejar al grito de “Francisco Primero, te quiere el mundo entero”. Es que había surgido un sentimiento de “argentinidad al palo”, ese sentimiento tan extendido y tan cuestionado de “somos los mejores del mundo”. Jorge Mario Bergoglio, un jesuita de 76 años, nacido el 17 de diciembre de 1936 en la Capital Federal e hincha de San Lorenzo era elegido como el Papa que conducirá espiritualmente a 1200 millones de católicos de todo el mundo, de los cuales casi la mitad vive en Latinoamérica.
Argentino hasta la médula, su consagración tuvo condimentos bien porteños en medio de la solemnidad y la emoción de un momento histórico como la consagración de un Sumo Pontífice. “Que Dios los perdone”, les dijo a los 77 cardenales que lo eligieron en la tercera votación, tras 25 horas y media de cónclave. “Parece que mis hermanos los cardenales han venido a buscarme al fin del mundo”, le dijo a la multitud que celebraba a su nuevo líder. Las humoradas son parte de su estilo sencillo y austero, que le hizo saludar a los fieles en su primera aparición como Papa, con una sotana blanca, sin la tradicional estola roja, y con una cruz negra de obispo, en lugar de la dorada típica de los pontífices.

Más información en la edición de SEMANARIO.

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