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Soy chavezdependiente y no me quiero curar

Nuestra editora jefa confiesa su admiración por Julio Chávez.

Lo esperé como Penélope a su Ulises, con la breve diferencia de que el tejido me es ajeno. Lo anhelé cual condenado en el cadalso por la piedad de su verdugo. Lo imaginé, entrando convertido en otro, cual novia que espera a ese que idealizó y no llega.

Lo disfruté tanto en ese complejo y entrañable José que en 2009 pedía con alma, corazón y entrañas que lo trataran bien, como en su puntero Perotti, que en el 2011 dignificó la pantalla aún metiéndose en política. La vida era más bella, una vez por semana, cuando él aparecía para que nada más importara.

Hasta que una noche se fue, y se hizo desear… Pero volvió con creces, de lunes a jueves, como para que la abstinencia de él no duela tanto, su ausencia se compense y no haya reclamos de los televidentes por goce cesante. Sin embargo, acá estoy yo, insaciable de talento, pidiendo más y preguntándome por qué El Trece nos deja huachos cada viernes, mancos, solos, y contando las horas para que vuelva a ser lunes y así quedarnos adorándolo otra vez frente al televisor.

De otro planeta

El miércoles 24, “Farsantes” mostró una escena de antología. Esa en la que Julio Chávez, en su rol de abogado que se las sabe todas, con y sin escrúpulos según convenga, duro, inascible, inexpugnable y que vive una vida de mentira pero de eso no se habla, llora con un llanto roto, fatal, desnudo, ensordecedoramente ahogado  por un amor que recién nace y ya cree muerto. Por el amor de otro hombre al que empujó a casarse al sólo vislumbrar la duda de ese lado. Y puedo asegurar que nadie que haya estado frente a la pantalla en ese instante –fiel seguidor de la tira o casual transeúnte de la cama al living– pudo haber sobrevivido sin ser atravesado por su rayo y sin terminar llorando pegadito a esa alma en carne viva.

El gran Mago

Viene a mi memoria aquella frase de René Lavand, cuando decía “no se puede hacer más lento”  mientras desmayaba su prestidigitación para que el asombro aumentara. Pues hoy, parafraseando al as de los naipes, yo digo: Querido Julio, no se puede hacer mejor. Y entonces pienso que hay dos posibilidades: o Chávez es de otro planeta, o es un mago, porque pocos vi capaces de hacer lo que él hace en la televisión. Y no se trata aquí de comparar o buscar otros actores magistrales como abundan en la Argentina (De Alcón y Darín para arriba y para abajo), pero Julito es otra cosa… ¡Y no quiero descifrarlo! Porque a Julio hay que disfrutarlo, nada más; y vivir, minuto a minuto, la vida de cada una de sus criaturas como sólo él logra que las vivamos: creyéndonos ellas, creyéndole todo a él.

Es ahí cuando me hago tan “chavezdependiente”, cuando lo veo putear, gritar, reír, amar, odiar, maldecir, sufrir, pelear con ese equilibrio inaudito en el que el cuerpo y la palabra se confabulan para hacer un todo inseparable. Y es ahí que me pregunto cómo hice para vivir tantos años sin un Chávez en mi casa, una, dos, tres o cuatro veces por semana.

Ya hablaré otro día de sus compañeros de elenco (¡Casero, la próxima es para vos, porque te amo y te odio, dame más!), pero hoy quería dedicarle mi editorial al hombre que noche tras noche logra que nada ni nadie sea más importante que él. Y que hizo que mi hijo, adolescente de pura cepa, se quede callado y extasiado con ese Guillermo Graziani que ya lo cautivó, y me acompañe en esta aventura de esperarlo, gozarlo y volver a extrañarlo una y otra vez. A él, el farsante mayor, El Gran simulador, El Gran Mago, “El” ilusionista.

Marcela Tarrio
Editora jefa

5 comentarios en esta nota

  1. Mónica G. | 6 Agosto, 2013 | 11:31

    Totalmente de acuerdo Marcela!!! Lo que este hombre crea es magia. Es natural, se le cree todo

  2. Silvana | 8 Agosto, 2013 | 8:11

    Totalmente de acuerdo!!! No se como pude vivir sin el!!! Lo descubri en Tratame bien, lo segui en El Puntero y ahora esto… y lo sigo desde España!!! Se mejora año tran año, pero siempre siendo un maestro, se mete en la piel de todos los papeles que hace, y hace grande a los que estan a su alrededor. Me levanto como una loca y miro si Artear ya colgo el capitulo de la noche anterior! Y felicito a todo el elenco, Pelicori esta grandiosa, Arana fue un descubrimiento, y Casero sigue siendo un grande. Me sorprendio muy positivamente el Chino Darin, y Vicuña, al que veo por primera vez, me gusta mucho, digo muschisimo en este papel. La relacion entre Guillermo y Pedro esta tratada con tanto respecto y sensibilidad que creo que todos los amantes de Farsantes solo esperamos que estos amantes culminen su amor!

  3. Nora Magnani | 8 Agosto, 2013 | 12:31

    Condivido plenamente! Y si ud se queda ” guachita” el finde largo , imainese yo que io en el exteior y tengo que esperar que alguien me suba los capitulos en ” you tube” …..
    En el Puntero creo que logro su maximo personaje ,…

  4. Mer | 10 Agosto, 2013 | 1:38

    De acuerdo en todo lo que decís. La verdad, es un placer verlo en la pantalla cuatro veces por semana y los otros 3 días son de espera para volver a disfrutarlo. No se que hubiera hecho si hubiese sido un unitario!!
    Me encantó esto que escribiste: “¡Y no quiero descifrarlo! Porque a Julio hay que disfrutarlo,…”
    Soy Chavista de JULIO Chávez! Jejej!

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