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Me hice budista y ahora sólo visto de naranja

Nuestra editora jefa se deja llevar por su amor a “Ricky” Gere.

Me disponía a escribir esta página para hablar de Susana, Tinelli y otras cosillas de la tevé, cuando en pleno cierre se viene a confirmar que Richard Gere se separó de su mujer. Así que pegué el volantazo, porque en la vida hay prioridades, y para mí, nada más importante en este momento que saber que el hombre de mis sueños (bueno, uno de ellos) está solito otra vez. Rían, chicas, rían, que podemos recuperar la esperanza de conquistarlo si algún día viene por estos pagos o si nosotras vamos por los de él. O, quién les dice, si nos lo encontramos en lo alto del Himalaya, orando junto a su amado Dalai Lama, quien a esta altura vendría a ser algo así como el tercero en discordia.

Como el vino

No piensen mal, que aquí no hay ningúna pasión prohibida. Es que el motivo del distanciamiento entre Ricky (sí, yo lo llamo Ricky, sorry) y la actriz Carey Lowell, sería la religión. La pareja, que mantuvo una relación durante 18 años, se encontraba distanciada desde hacía un tiempo. Gere, de 64 años, vivía en su casa de Bedford, y Lowell, de 52, en la mansión North Haven, ambas en Nueva York. Y la ruptura pudo haber sido provocada por sus estilos de vida diferentes. Mientras que él es un budista practicante al que le gusta la vida tranquila, Lowell, también budista pero no tan fanática, es una persona mucho más sociable. Son padres de un varón, Homer, de 13, y hay que decir que la señora ya es experta en divorcios porque este era el tercer matrimonio de la ex chica Bond. Gere, en tanto, se casó en 1991 con la modelo Cindy Crawford, pero duraron cuatro años.

Ahora vayamos a lo que nos importa. Richard, el hombre que nos sigue enamorando en cada una de sus películas, está solo, y ni las más jovencitas se achican ante el DNI del señor de las seis décadas, porque es de esos que cumplen la regla del buen vino y que hace de las canas un emblema hot. Si les tengo que ser sincera, me quedo mil veces con el adorable John Clark de “Bailamos?” que con el jovencísimo de “Reto al destino”, aunque podemos cerrar trato con el absolutamente “al dente” de “Mujer Bonita”, que filmó en 1990, a los 41.

Así que ya saben, chicas, católicas, apostólicas, romanas; protestantes, evangelistas; testigos de Jeohová; agnósticas, ateas y hasta devotas de la iglesia Maradoniana. Ya mismo nos ponemos a estudiar vida y obra del Dalai, hacemos un curso acelerado de escalamiento para llegar al Monte Everest, y nos olvidamos de Cancún y empezamos a ahorrar para las vacaciones en El Tibet. Y, de una, nos calzamos la túnica naranja y juntamos las manos a modo de saludo. Nunca se sabe si a la vuelta de la esquina se nos aparece él, con su frac negro y la flor en la mano, como se le apareció a Susan Sarandon en la película con la que bailamos todos. Sí, esa escena en la que todas, seamos sinceras, miramos al señor que teníamos al lado como diciéndole: “¡aprendé!” Vamos, mujeres, soñemos, que Buda nos deja.

Marcela Tarrio
Editora jefa

Un comentario en esta nota

  1. IVONNE COSTA | 10 octubre, 2013 | 15:22

    Marcela totalmente de acuerdo. Lo amo desde siempre.IVONNE DE U
    RUGUAY

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