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La nueva Semanario

Con cambio de formato y mejor calidad de impresión, el último número de la revista dará que hablar. Marcela Tarrio, Editora Jefa, nos cuenta con qué nos vamos a encontrar. También llegan Los Puntos de Oro. ¡No te la podés perder!

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Esta será una editorial diferente. No porque falten asuntos de los que hablar, sino porque esta semana, queridos lectores, esta revista sólo tiene un tema en su cabeza, y es el lifting que nos acabamos de hacer. Bueno, en realidad se lo hicimos a la revista, pero Semanario somos todos nosotros, los que trabajan día a día junto a la redacción para que las cosas salgan bien y para que ustedes nos sigan comprando para informarse y entretenerse.

Y sí, ustedes lo venían pidiendo y nosotros no veíamos la hora de pasar por el bisturí. Y el día llegó. Tanto mostrarles a las grandes estrellas después del bótox, los rellenos, las cirugías faciales, el levantamiento de glúteos y tantas técnicas que la ciencia otorga para hacer a mujeres y hombres cada vez más lindos, que nos moríamos de envidia y contábamos los minutos para entrar al quirófano nosotros también. Así que hoy, recién saliditos del mismo, estamos aquí, en sus manos, esperando el veredicto. Pero dejemos que, por esta vez, hable la protagonista.

¡Mirá quién habla!

“Hola. Soy yo, la revista. Sí, no se asusten. Soy de papel pero tengo voz y voto y quiero contarles que, al lado mío, Susana y Moria son un poroto. ¡Yo tengo más cirugías que ellas, y acabo de salir de la última! Bueno, es lógico, en julio cumplo mis primeros y jóvenes 35 años, pero me arrugo más fácil, así que cada tanto pido a gritos chapa y pintura, sólo que esta vez le pedí por favor al cirujano que no me hiciera lo que a Liza Minelli, que cuando apareció en la última entrega de los Oscar casi la echan por colada porque no la reconocía ni su marido. No señor. Yo pedí un rejuvenecimiento total, de arriba a abajo, y en mi caso eso es cambiar el papel y el formato. Salvo esos temitas, a mí me gusta cómo estaba, así que no pedí más retoques, ya que los cambios no deben ser bruscos. Quería que cuando me vieran me reconocieran, y creo que le cirujano se portó. Estoy igual pero con, por lo menos, diez años menos, ¿no? Por lo de adentro, no hay de qué preocuparse, porque pueden pasar más de mil años, muchos más, pero mi alma sigue intacta. Podré cambiar de papel, de formato, de redacción, pero Semanario fue, es y será (ya parezco Maradona hablando de mí en tercera persona…) una revista para toda la familia.

Una vez que salí del quirófano me gusté, pero, mujer al fin, quería algo más y, gracias al inmenso trabajo de quienes se ocupan de mí, hoy estoy divina y, encima, ¡les voy a hacer ahorrar plata!

Es que conmigo llegan Los Puntos de Oro, con los que van a poder comprar de todo con descuentos increíbles. 

Muchas gracias por seguir apostando a Semanario y, si pueden, llámenme y díganme que estoy linda, que al fin y al cabo, soy mujer, y ¡me gusta!

Hasta la semana que viene, y ¡a juntar los puntos, a comprar y a ahorrar!”.

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