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Ese regalo que nos hace la FIFA

Mujer, hoy es el primer día del resto de tu 2014… ¡aprovechalo! Lo que nos da al género femenino un mundial de fútbol.

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¡Esperemos que Messi repita seguido!

Mujer, al momento de escribir estas líneas, lunes 9 de junio, quedan tres días… Tres días para obtener de los hombres de la casa una palabra que no rime con fútbol, que no linde con Brasil, que no suene a hinchada, que no transpire nervios, que no imponga cábalas, que no exhale promesas en pos de esa copa que desde México ’86 nos es esquiva. Setenta y dos horas para que él te escuche y le importe, para que cambie el cuerito o cuelgue esa lámpara que hace rato espera el tornillo que la dignifique. Cuatro mil
trescientos veinte minutos para tener una charla de pareja o familiar. Se acaba el mundo. Empieza el Mundial. Y ya nada más importa. Y saben qué, ¡está buenísimo!

¡Vamos, vamos, a pasear!
Con los años una aprende, a fuerza de golpes, dolores y escarmientos, a buscarle el lado positivo a las cosas. Y un Mundial, chicas, es la oportunidad que cada cuatro años nos regala la vida, o mejor dicho, la FIFA. El mundo, su mundo, el de ellos, se detiene, hipnotizados por los 64 partidos del campeonato, que verán en la más absoluta completitud del fixture, ese papelito que sirve para condicionar sus próximos movimientos hasta el 13 de julio en total subordinación a los horarios de cada partido de Argentina, pero también de todos los otros que integran la Copa. Porque ellos, y esa es la ley primera, no se pueden perder ni el de Corea del Sur contra Argelia. Tienen varias copias repartidas por la casa, sobre todo en el baño, para estudiarlo mejor en ese lugar sagrado donde las musas se concentran.Y llevan otros repartidos en los bolsillos, a los que guardan bajo siete llaves cual si fuera El Santo Grial.

Nosotras, en tanto, disfrutamos con cada partido de Argentina, nos ponemos la vincha, pero después seguimos con nuestra rutina y no andamos mirando mal al que no vio el partido, ni nos olvidamos de que la vida, y no sólo la pelota, sigue rodando.

Por eso, mujer, es la hora de armar tu fixture y organizar esas salidas con amigas que venís postergando; de reventar la tarjeta en el shopping, total tu marido no va a decir ni mu, y si Argentina llega a la final, la va a pagar con gusto y vuvuzela… Y encima, hay otra a favor: como los horarios de este Brasil 2014 son humanos (nada de gallos y medianoche como en el de Japón), te podés ligar una salida para cenar afuera, donde, claro, se habla y respira Mundial; pero con tal de zafar de cocinar somos capaces de soportar hasta a Cherquis Bialo y Pagani gritando juntos.

Y ni te cuento si salimos campeones: yo que vos, aprovecho y cambio los muebles, ¡pero no le tirés el sillón cabulero porque ahí firmás la sentencia de divorcio o muerte!

Y rezá, rezá mucho. Rezale a Dios, a Diego, a Francisco y a San Messi para que Sabella traiga la copa, porque eso te garantiza otro mes de impunidad absoluta y buen humor para el derroche. Pero si eso no sucede, agarrate Catalina porque lo vas a tener que soportar: malhumorado, depresivo, cabizbajo, y mudo. Bueno, para muchas no sería
más que volver a la normalidad (no tendré marido pero tengo amigas y un hijo de 17), pero vos, mujer, que no sos ninguna pecho frío, tenés aguante para eso y mucho más. ¡Bien vale el sacrificio y quien te quita lo gozado! Es más, apenas arranque, ya te vas a empezar a preguntar: ¿Falta mucho para Rusia 2018…?

12 de junio de 2014

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