Cuando ellas no estén tendré que ir al diván

¡Cómo me gusta “Guapas”! La que diga que no se identifica con al menos un personaje o situación, que tire la primera piedra. ¡Que no termine nunca, o tendré que ir a terapia para hacer catarsis!

Por

Las “Guapas”. Gentileza: El Trece TV

Cómo me gusta “Guapas”! Ya lo dije, lo sé. Pero vuelvo, como vuelvo cada noche frente al televisor para ver a esas cinco mujeres que se me parecen tanto, como a vos, como a todas. Y a esos guapetones que se hacen querer, porque en esta historia ni siquiera hay villanos, al menos entre los protagonistas, y está buenísimo.

¿Quién podría no querer al amor eterno de Laura (Esteban “Pablo” Lamothe)? ¿A quién se le ocurriría no adorar al de Mónica (Dady “el Tano” Brieva), o al marido buenazo y cornudo de Andrea (Mauricio “Alejandro” Dayub)? Ni al ahora ex de Mey (Rafael “Francisco” Laprida) le podemos tener bronca porque, le habrá hecho las mil y unas, pero hoy hasta un poquito de pena nos da. Aunque, que quede claro: le deseamos lo mejor, pero estamos todas hinchando para que la rubia se quede con Donofrio. Y ni hablar del doctor Müller (Mike Amigorena) que de tan histérico dan ganas de ayudarlo a definirse.

Que no se corte nunca
Cada capítulo es una clase magistral de actuación, y para muestra, basta con mirar, una y otra vez, la increíble escena que mantuvieron Mey (Carla Peterson) y su jefa, la malísima pero adorable Débora (Vivian El Jaber), con la que todos nos enteramos que la susodicha había tenido una hija a la que dio en adopción. Y cada capítulo es, además, una
daga en nuestro presente o nuestro ayer. Es eso lo que nos atrapa, esa empatía con esas mujeres que van de frente, duras pero quebradizas, remando ya no contra la corriente sino en un mar de dulce de leche mezclado con arena. Yo, al menos, lloro con cada capítulo como podría hacerlo con la almohada o en el diván del analista (lugar que jamás visité). Y me veo, y me recuerdo, y me adivino…

Me quise morir cuando supe que pronto Mónica no va a estar más ya que Mercedes Morán, que hoy brega por reconquistar al hombre que dejó ir por ser como es (¿te suena eso?) debe viajar a España y como la tira sigue en vez de terminar en agosto (¡bien ahí!), le están armando un final. Y me puse feliz cuando Florencia Bertotti desmintió vía Twitter que ella también vaya a dejar la tira, porque no hay otra Lorena posible, porque me mata, porque hace todo bien, y porque no le puede hacer eso al doctor, justo ahora…

Igual, tranquilas, chicas, que se suman otras guapas que ameritan alfombra roja: Inés Estévez (¡gracias por volver a la tele!) y Muriel Santana (¡sí, la Polaca!). Ya me estoy
preparando para disfrutarlas, como lo hice con una en “Vulnerables” o “Locas de Amor” y con la otra en “Ciega a Citas” o “Solamente Vos”.

“Guapas” debe ser una ficción eterna. Podrán irse unas, venir otras, pero desaparecer de la tele, jamás. Si no, no me va a quedar más remedio que ir al psicólogo, al menos para hacer catarsis. Y ese día, seré más Moni que nunca, cuando le preguntó a su hija: “En qué sesión se empieza a notar el cambio” y ella le respondió: “Mami , no es una crema esto”. Autores: sean buenos, no escriban el final, y que siga ad eternum. Mi salud mental se los agradecerá.

31 de julio de 2014

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *