¡Qué mal nos hacen quedar, chicas…!

Wanda Nara y Silvina Luna jugaron a las escondidas, pero muy mal. Y eso que siempre afirmo que las mujeres mentimos mucho mejor que los hombres…

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Wanda Nara, embarazada de Mauro Icardi. FOTO: Twitter @mauroicardi

Siempre digo que la mujer miente mucho mejor que el hombre. Discuto, doy ejemplos, y aún así, siempre queda algún trasnochado que intenta convencerme de lo contrario. No se gasten. Yo sigo firme con mis convicciones y al que quiera refutarme, lo espero en Segurola y Habana. Es más, tan segura estoy de lo que digo que ya pensé en ganarme unos pesos extras fabricando fábulas a domicilio con seguro de revelado. O sea, si el destinatario de la misma se da cuenta de que lo envolvieron con moño y todo, te reintegro el dinero.

Yo no miento, es más, soy una acérrima defensora de la verdad por sobre toda la lista de patrañas con coronita, como las “blancas o piadosas” (¡son las peores!), las “compulsivas” (pobre, no lo puede evitar…) o las que se dicen “en defensa propia” (¡una nueva!). Pero que no mienta no quiere decir que no sepa hacerlo ya que fui adolescente y les juro que ahí saqué un master. Por eso sé lo que les digo: nadie como la mujer para venderte el buzón más grande del universo sin que vos siquiera te des cuenta, y esto viene de tiempos inmemoriales, está en nuestro ADN, y mentimos tan bien que hasta podemos hacerlo en la cama. Es así: la mentira tiene patas cortas, pero si la fabrica una
mujer, viene con larga vida asegurada. Excepto, claro, si esa mujer es Wanda Nara o Silvina Luna, que cometieron el peor pecado del embustero: ¡no podés mentir con algo tan evidente como un embarazo o una cola! El paraíso de los mentirosos, chicas, queda
en el país de lo intangible…

Yo ya dije muchas veces que a Wanda la banco, pero esta vez sacó lo peor de mí. Ya la conocemos y sabemos que miente largo y tendido, pero de ahí a hacérnoslo en la cara, hay un gran paso. ¡Si hasta los astros sabían que está esperando un bebé de su nuevo
marido Mauro Icardi, tal como contó Semanario en su última edición, y ella jurando, casi, casi por Dalma y Giannina, que no…! ¿Con qué necesidad? ¿Para esperar los tres meses que aconsejan los obstetras? A otro con ese cuento. ¿Para dar la exclusiva a alguna publicación en particular? Esa me gusta más… ¿Por rubia nomás…? Lo dejo a tu criterio.

Ni hablar de Silvina. ¡Mamita! Dos años preguntándole qué se puso en la cola y ella con la cantinela de “es todo gimnasia”, subestimando la inteligencia de todos los que sabemos que semejante trasero no se logra con aparatos y sentadillas. Hasta que un día se le cayó la careta (la cola, no, por suerte) y terminó internada. Insisto, ¿para qué? ¡Si nadie te creía!

La verdad, chicas, la próxima vez que mientan, recuerden meterse con lo que no se pueda ver ni tocar. Y piensen un poco en el género, al que tan mal parado acaban de
dejar. La mujer miente mejor que el hombre, lejos, pero ustedes son la excepción a la
regla.

14 de agosto de 2014

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