El burro alado del Bailando aburre

Los intentos de pasos de comedia entre Marcelo y Lourdes Sánchez, bailarina y novia del “Chato” Prada, no me conmueven. La falta de inteligencia de ella va acompañada de la falta de carisma. Linda, ¡dedicate a bailar!

Por

Marcelo Tinelli, Diego Reinhold y Lourdes Sánchez en la pista del “Bailando”.

Cada noche que miro el Bailando me pregunto si la hermosísima Lourdes Sánchez es
o se hace. Y tengo la cada vez más clara sensación de que, definitivamente, es. Porque por más sed de fama que se tenga (y sobre todo sin necesitarla ya que le viene adosada al hecho de ser la novia del productor número uno de Marcelo Tinelli, Pablo “el Chato” Prada), yo creo que ni aunque me paguen el doble fingiría parecer más burra de lo que soy. Pero bueno, cada mente es un mundo y uno no puede transferir actitudes propias a cerebros ajenos, por más vacío que estos últimos estén. Quizás nos está mintiendo a todos, y fuera de cámara te da cátedra de geografía e historia y está como para ir a “Los 8 Escalones” y hacerle pasar vergüenza al mismísimo Iván de Pineda, pero permítanme dudarlo…

Tengo la clara conviccción de que esa hermosa mujer y talentosísima bailarina no miente cuando dice que, para ella, la capital de Tierra del Fuego es Santa Cruz, por sólo mencionar una de las barbaridades que respondió a las básicas preguntas de cultura general del conductor. Claro que, como decía mi abuela, lo que Natura no da Salamanca no presta, y si este jueguito didáctico pretendía ser gracioso, querido Marcelo (sabés que te banco y entiendo que intentás sacar agua de las rocas buscando previas graciosas), hubieras llamado nuevamente a Karina Jelinek, que es igual de bella y, aunque no baile tan bien, sí tiene algo que la “segunda dama” de Ideas del Sur no tendrá jamás: carisma. Una burrada en labios de Karina Olga queda graciosa, pero en los de Lourdes, al menos a mí me provoca unas ganas urgentes e irrefrenables de bajarle el volumen al televisor hasta que pase el burro alado de El Trece…

Cero en carisma
Allá ella si Lourdes se salteó el colegio, y que la virgencita que lleva su nombre la perdone, pero nosotros no tenemos la culpa. Lo que a Karina o a Susana Giménez se les
perdona porque tienen ese no sé qué que las hizo tan ellas (desde las chilenas casi latinas de una al dinosaurio vivo de la otra), a Sánchez no, porque ni siquiera nos compensa sacándonos una sonrisa auténtica.

Lo voy a decir más clarito: Es perfecta por donde se la mire y baila como los dioses, pero
es agua: insípida, inodora e incolora, algo así como lo que Araceli González, Andrea Frigerio o Florencia Raggi son a la actuación: en mayor o menor grado, políticamente correctas, pero incapaces de conmover. Como digo siempre, sin sal. Claro que, nobleza obliga, al menos ellas hacen lo que creen suyo, que sería actuar, y no se meten en otras lides, como bailar. Así que, zapatero a tus zapatos y dejemos que Lourdes haga lo que mejor sabe hacer, es decir, dejarnos mudos cada vez que baila, siempre digna de un 10,
o cada vez que posa su belleza con poca ropa, y que deje los pasos de comedia para el Bicho Gómez y Anita Martínez, que tan bien los hacen. Y que ni intente pedirles unas clases porque, como dije, el ángel no se compra, ni se estudia, ni se alquila. Si van a seguir con la escuelita de Lourdes, lo voy a decir bien fuerte: ¡¡¡Kariiiiiiiiina, volvé!!!

31 de octubre de 2014

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