Una palabra cada día hace bien a la salud

El nuevo Diccionario de la Real Academia Española ya está en la calle, con 5.000 nuevos términos a nuestro alcance.

Por

José María Blecua, Director de la Real Academia Española, con la flamante edición Nº 23 del Diccionario. La palabra “tuit” ya aparece.

Como muchos ya sabrán, habemus nuevo Diccionario de la Real Academia Española
(DRAE), un trabajo que llevó 13 años (el último apareció en 2001) y que ya está a disposición de los 500 millones de hispanoparlantes que ahora tenemos 93.111 palabras para usar a mansalva. Entre ellas, hay 5.000 nuevitas, 0 KM, que adquirieron su derecho de ser gracias al uso popular o el avance de la tecnología; y brillan por su ausencia unas 1.400 que cayeron en desuso y hoy duermen su descanso eterno, jubiladas, pero al alcance del consumidor que las busque en la web.

¡Mi amigovio es un papichulo!
Ahora tenemos “hacker”, “intranet”, “buscador”, “wifi ”, “pantallazo”, “ADSL”, “GPS”, “led”, “conectividad”, “plotear”, “tableta”, “hipertextual”, “dron”, “cameo” o “tuit”. Y agarrate con las que siguen porque dejan en blanco sobre negro los cambios sociales y los nuevos hábitos: “monoparental”, “homosexualismo”, “pilates”, “sostenibilidad”, “medicalización”, “vedetismo”, “bótox”, “cameo”, “amigovio”, “feminicidio” o “multiculturalidad”, por sólo nombrar algunas.

Entre los americanismos están la “lonchera” para llevar el almuerzo, el “taquito” para lucirse en el fútbol, la “motoneta” para pasear, el “miguelito” que te pincha los neumáticos, o las acciones de “cajonear” y “conflictuar” para hacerse mala sangre. Y ya podemos decir “papichulo” más allá del reggaeton, porque es “aquel hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo”. Ahora, si encima tiene más labia que Matías Alé, es un “platicón”, o sea, un reverendo charlatán.

Por otro lado, pese a que hace años que no se utiliza (salvo algunos médicos o Enrique el Antiguo, aquel que hoy tenga un beeper, que tire el primer radiollamado), la palabrita “biper”, así escrita, ya aparece para definir al aparato electrónico en cuya pantalla se leen mensajes. Bueno, un poco tarde piaste…, por lo que a la propia Real Academia Española podríamos acusarla de “tortuguismo”, otro flamante vocablo que sirve para denotar lentitud.

Brindemos con un Fernando
En tiempos en que se escribe con abreviaturas en el celular y en los que la charla telefónica está casi en vías de extinción al menos entre los jóvenes, bucear el universo de las palabras es una aventura inigualable. Si todos hiciéramos el saludable ejercicio de sumar a nuestra vida un vocablo nuevo cada día, cuánto más rico sería cada saludo, cada frase de amor o cada despedida. No hay abreviatura ni emoticón que reemplace
a la lengua de Cervantes, y mientras el pobre se retuerce en su tumba, ella es tan noble que se aggiorna y se renueva para que no la tilden de antigua. Y encima, ¡hace justicia! ¿Sabían que hasta dejó pasar el “fernet”, que ahora aparece definido como “licor amargo a base de hierbas”? Esto merece un brindis, así que tomémonos un Fernando y agarremos el diccionario, que no sólo no muerde, sino que es un amigo fiel y, como tal,
siempre tiene la palabra justa.

27 de noviembre de 2014

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