Por un año mejor, así en la vida como en la tele

Así en la vida como en la tele, el 2014 fue un año para olvidar. Sin embargo, rescaté lo “mejorcito”. ¿Estás de acuerdo o no con mis elecciones?

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Chau, chau, adiós… Se va, se fue, y lo mejor es que no vuelve. Chau 2014, año dificilísimo y, al menos a nivel personal, duro, triste, pesado. Pero creo que es tendencia. Me animo a arriesgar sin necesidad de contratar a una consultora, que sólo a unos pocos les fue muy bien, y todos sabemos que no fue a quienes se matan trabajando… Por eso, como se va, quiero festejarlo, y lo haré con lo mejor que nos dio. Lo peor, como el pasado, pisado…, pero nunca olvidado, sino calladito, latente y listo para ayudarnos a no caer dos veces ante la misma piedra. Pero vayamos a la tele, a la que le fue igual de peor…

Avenida Marcelo

Le guste a quien le guste, más allá de ficciones adorables como “Guapas” que, aún desbarrancando al final, sigo a muerte, hubo dos únicos ganadores: Marcelo Tinelli (y van…) y el tanque de “Avenida Brasil”: Y no sólo por los números del rating, que mandan, sino porque pasarán, pasarán, pero nadie les ganará. No hay a la vista un nuevo Marcelo, y conste que no digo “ShowMatch”, sino Tinelli, porque Marce es el programa y, sin él, otro gallo cantaría, o bailaría. Y mucho menos otro culebrón así. Llegarán “Rastros de Sangre” o “Las Mil y Una Noches” (una en Telefe y otra en El Trece, a la misma hora), pero sospecho que no encontraremos allí un libro como el que escribió la historia de Nina, Jorgito, Tifón y Carminha, aunque sobren escenarios fantásticos, otras culturas y despliegue escénico. No siempre más es más… Y listo, paremos de contar… El resto, acompaña, con los clásicos de ayer y de hoy, como Susana, siempre igual, y una Mirtha Legrand cuya lucidez aumenta con los años y que con el pase de canal ganó y nos hizo ganar un sábado a la noche con algo que mirar en la tele de aire y una pasta del domingo bien condimentada con sus almuerzos. Pero nada más…

En mi caso, que soy televidente por vocación, pero también por necesidad profesional, el 2014 fue el año que menos tele miré, a fuerza del aburrimiento, del más de lo mismo y de la fuerza de ese motor de mil revoluciones llamado “las series del cable”, un viaje de ida. Bastan los números del rating para ver la diáspora, ya que el máximo rey de la tevé abierta fue soberano con 23 puntos promedio; pero el público está, y si se fue, vuelve. Si no, explíquenme el fenómeno de esa avenida carioca por la que transitó tanta gente… Sólo hay que saberla convocar, con un buen guión, con sorpresa y sin manoseo (teléfono para Telefe, que no pierde la costumbre de venderte espejitos de colores y después les mete tijera y te deja un pedazo de piedra inentendible, como hizo con todas las tiras extranjeras que puso al aire). Talento artístico nos sobra, ideas, no tanto.

Brindo por el año televisivo que se va, y por el que llega, sobre todo porque con él volverá el genial Julio Chávez, convertido en un asesino serial, y Campanella, con una tira que ya imagino sublime. En nombre del equipo de Semanario, les deseo un hermoso Año Nuevo y, como dijo Tato Bores, “vermouth con papas fritas y good show” o, para estar a tono, ¡Pan Dulce con sidra y buena televisión!

31 de diciembre de 2014

Un comentario en esta nota

  1. Claudia | 1 enero, 2015 | 11:02

    Demasiada propaganda para AVENIDA BRASIL. Que manera de gritar todos los protagonistas por favor, además estaban al aire otras novelas extranjeras de mejor calidad. Celebro que los canales compren estas novelas de tanta calidad, como las que comenzarán el día 5 de Enero.

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