No habrá ninguna igual, no habrá ninguna…

El programa estadounidense “Today” reunió al elenco de “Mujer Bonita”, a 25 años de su estreno. Para emocionarse.

Por

Julia Roberts y Richard Gere, a 25 años de “Mujer Bonita”.

Qué nobleza la de la sonrisa, qué pura, qué magnífica. No se deja. Es indómita e inalterable, y para envidia de sus facciones vecinas, se ríe en la cara de los años y sus consiguientes arrugas, que libran con ella una batalla sin fin sabiéndola perdida de antemano. Nunca lograrán modificarla. Es como la mirada, otra noble por naturaleza. Eternas, inmutables, permanentes… Se las reconoce más allá del tiempo. Tienen entidad. No hay dos iguales. Son inquebrantables y el almanaque les es ajeno. Allí están, siempre iguales, inmutables, esquivando los achaques del cuerpo y el alma y con la mágica capacidad, incluso, de intentar disimularlos ante desconocidos porque al menos una de ellas nunca miente…

¿Divagaciones de un día de cierre? No, ¡qué va…! Simples reflexiones tras ver el hermoso reencuentro que organizó un programa de la televisión de Estados Unidos, que reunió, a 25 años de su estreno,  al elenco principal de esa película que vimos todos,  “Mujer Bonita” (1990). Y allí estaba ella, Julia Roberts (47) siempre bella, con dos décadas y media más pero con su sonrisa intacta, esa que cautivó a millones de hombres tanto o más que sus piernas infinitas, en aquella época bajando escaleras con tacos altísimos o botas bucaneras. Y allí estaba Richard Gere (65), con el pelo absolutamente blanco pero con esa mirada de ojos chiquitos que nos enamoró para siempre; ese (¡sincerémonos, mujeres!) por el que hubiéramos sido capaces de dejar no sólo a nuestros maridos, novios o amantes, sino a nuestra familia entera con tal de tener una chance con él, ya sea en Hollywood o en el Himalaya con su adorado Dalai Lama. El mismo que años después, en 2004, cerraría el cerrojo de nuestro cinturón de absoluta fidelidad platónica  con “¿Bailamos?”, esa otra película que vi mil veces. Esa cuya escena de él yendo a buscar a su esposa (Susan Sarandon) al shopping donde trabaja y asomando por la escalera mecánica con un smoking y una flor en la mano me hace, cada vez que la veo, suspirar eternamente.

No habrá ninguna sonrisa como la de Julia y no habrá ninguna mirada como la de Richard, así como tampoco habrá una peli como “Mujer Bonita”, aunque el mismo director, Garry Marshall, haya intentado, en 1999, repetir la dupla con “Novia Fugitiva”.  Una muy buena idea la del programa “Today” de la NBC, que convocó a varios de los protagonistas y a su director para festejar las bodas de plata. Tan buena como la de Roberts (o debería decir Vivian), que le dio un piquito a  Gere (o debería decir Edward). Te vuelvo a envidiar, diosa eterna, por tercera vez en mi vida. Espero que no falte oportunidad de seguir queriendo estar en tu lugar. Una y otra vez…

2 comentarios en esta nota

  1. julita | 26 Marzo, 2015 | 14:17

    no habrá ningunO igual, no habrá ningunO

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