Si el plato es malo, no hay chef que lo salve

Finalmente, Julián Weich y “El Mejor de la Cocina” se despidieron. Paso sin pena ni gloria si los hubo… pero estoy convencida de que la culpa fue del auto y no del conductor. ¡He dicho!

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“Mi Mamá Cocina Mejor que la Tuya”, conducido por Julián Weich.

Será el síndrome Repetto? Será que, como en aquel famoso Bus que tantas satisfacciones le dio a Nico hasta que un día desbarrancó, hoy Julián Weich vive en carne propia la mala suerte de chocar de frente? Una pena. Podrá gustar o no, pero nadie en su sano juicio puede negar que Weich es un excelente conductor, con todo lo que tiene que tener uno que se precie de tal en cualquier televisión del mundo: timing, carisma, agilidad mental, simpatía (al menos delante de la cámara) y la rapidez indispensable para salir de cualquier percance al aire, en vivo y en directo, con maestría. Pero por lo pronto, hace un tiempito que, o le falla el embrague o el auto que le toca en suerte viene con serias fallas de fábrica.

A comerla…

El ex “Sorpresa y 1/2” y “Justo a Tiempo” estuvo dos años sin ciclo a cargo, desde 2012, cuando hizo  en Telefe “Todo es Posible”, que pasó sin pena ni gloria. Recién en diciembre de 2014 volvió, ahora por El Trece, con bombos, platillos, ollas y sartenes con “Mi Mamá Cocina Mejor que la Tuya”, cuyo título fue más largo que el programa, que duró un hervor y al que, sin siquiera llegar a su punto justo, se lo tragó el peor comensal de la tele, don rating, flaco pese a tanta comida. A decir verdad, no se lo tragó, sino que, de la noche a la mañana, mandó a revolver la olla, sacar lo que no servía, agregar nuevos ingredientes y  terminó sirviendo a los televidentes, a fines de febrero, otro programa con casi el mismo decorado pero nuevos protagonistas y otro título: “El Mejor de la Cocina”. Volaron las señoras con sus hijas y llegaron aspirantes a chef y un jurado más amplio. Pero tampoco gustó, y el viernes pasado, sin previo aviso, Julián se despidió,  se apagaron las hornallas y taza, taza, cada cual para su casa…

Lo que falló es el auto y no el conductor. Si en Telefe funcionó “MasterChef” no quiere decir que cualquier programa con gente que cocina, bien o mal, vaya a gustar. Es más, tiendo a creer que si de entrada hubieran hecho el segundo intento, la cosa habría funcionado mejor, pero de segunda, así, sacando un conejo de la galera con lo que había, las chances eran pocas desde antes de poner las manos en la masa. El problema fue el primer plato original, con madres e hijas gritando más que vendedores ambulantes a un volumen insoportable hasta para un sordo. ¡Desde el vamos, habría que haberles puesto silenciador!

No es lo mismo cocinar que cantar. Si no, que lo diga Guido Kaczka, que arrancó con “Dar la Nota” una vez por semana y ahora la está rompiendo con un ciclo basado en un software con el que la gente se siente como en un karaoke. Y ahí sí, que griten y desafinen, porque de eso se trata y porque todo concurso con gente que canta, anda bien aunque suene mal.

Acá falló el plato, no el chef. En otras palabras, demasiado conductor para tan poco auto. O, ya que hablamos de cocina y platos rotos, la culpa no la tiene el chancho, sino el que le da de comer…  En todo caso, su culpa fue no haberlo olfateado antes de comprar…

09 de abril de 2015

Un comentario en esta nota

  1. eva | 11 abril, 2015 | 20:35

    La verdad que las 2 opciones eran buenas.
    pero tienes razon si la segunda hubiera empezado de un principio seguro que funcionaba.

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