Pongan los ravioles que llegan las Defederico

La suegra y la cuñada de Cinthia Fernández recorren los canales de televisión con ansias de fama. Gracias a eso, una ya entró en “Gran Hermano”… ¿la otra le seguirá los pasos?

Por

Melanie, Cinthia, Matías y Analía, cuando aún eran una familia feliz.

“No se puede hacer más lento”, decía el genial ilusionista René Lavand. Y yo hoy me permito parafrasearlo para aplicar su fórmula, invertida, a la magia que a veces nos regala la televisión y que, como peludo que cae de regalo te puede gustar o provocarte náuseas y unas ganas tremendas de que el mago de turno te haga desaparecer a vos.

En menos de tres días, la tele convirtió en casi famosa (ya sabemos lo devaluada que está esa palabrita) a una desconocida llamada Melanie Defederico, cuyo único mérito para serlo fue salir a defenestrar a su cuñada, la sí ya conocida Cinthia Fernández, quien, mas allá de ser la mujer de un futbolista, justamente su hermano Matías, y de haberse dado a conocer en la farándula como Abbey Díaz con sus videos hot en internet y acusando a Tristán de haberle dado un cachetazo, debemos reconocer que nos tapó la boca a todos con sus acrobacias en el Bailando y, más tarde, en “Stravaganza”, donde demostró que también tenía otros talentos, y no sólo un cuerpo privilegiado.

Todo arrancó con un audio de Analía, “Una Suegra de Cuidado” –así en mayúscula, pero que poco tiene de la elegante Jane Fonda de la película ídem–  que dio vergüenza ajena, atacando a su propio hijo y a su  nuera; y siguió con la palabra de Matías defendiendo a su mujer y a sus tres pequeñas hijas. Pero, como éramos pocos, llegó la cuñada, que decía que no quería hablar, que no quería…, que “hablo porque quiero aclarar unas cosas, eh, nada más”, y terminó en cadena nacional, sentada en “Intrusos” y, de la noche a la mañana convertida en participante del nuevo “Gran Hermano”, dejando en claro que, entonces, su otrora cuña-amiga Cinthia tenía razón: tenía más hambre de fama que de esos benditos ravioles que tanto le criticó a la pobre botinera devenida en madre de las hermosas mellizas Charis y Bella y de la benjamina Francesca.

Una es mucho, dos es demasiado

Finalmente, y otra vez como por arte de magia o de amenazas judiciales, ya con la nena adentro del reality que arranca en breve, doña Analía volvió a hablar, ahora mostrando un arrepentimiento menos creíble que Gisela Bernal diciendo “mi hijo es de Diwan”. ¡Qué dupla, mamita! ¡Después no quieren que las suegras y las cuñadas tengan tan mala prensa! Cuando una es el martirio, hay que cargar con la mochila hasta que la muerte o ella los separe, pero cuando el problema son las dos, se hace natural, a futuro, pedir certificado de orfandad antes de casarse otra vez.

Cinthia, en esta estamos con vos. No hay que ser demasiado suspicaz para adivinar intenciones, sobre todo cuando se exponen de manera tan poco sutil. Vamos, ahora que entre la suegrita también a “Gran Hermano” así estamos todos y Rial pone los fideos. O no, ¡mejor, sírvanles ravioles…!

22 de abril de 2015

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *