El secreto de los caníbales está en los ojos del amo

Arrancó “Entre Caníbales”, y me tiene atada a la pantalla. Actuaciones magistrales que no serían nada sin la guía de Juan José Campanella hacen que el rating pase a segundo plano.

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“Entre Caníbales”, la nueva tira de Telefe.

Qué maestría hay que tener para contar con todos los elementos básicos de un culebrón y hacer otra cosa, sin caer en la tentación. Qué talentoso hay que ser para contar una historia que bien podría sonarnos conocida después de tantas películas o telenovelas con tramas semejantes y darnos, en cambio, una ficción que nos mantiene pegados a la pantalla porque es de esas que no dejan detalles librados al azar y que no tienen ni mucamas chusmas, ni personajes que interrumpen un diálogo o escuchan atrás de la puerta y, mucho menos, capítulos en los que uno piensa que va a pasar de todo y no pasa nada. Aquí, de la mano de Juan José Campanella, cada capítulo es una orgía de tensión y revelaciones. Y si el plan de 120 capítulos se cumple, brindemos, que hay talento para rato.

“Entre Caníbales” es la historia de una mujer que busca justicia, pero por mano propia, con todos los resquemores morales que eso representa, pero con todo tan bien realizado que lo único que le podría recriminar es que al genial Alberto Ajaka (“Patita”) lo hayan matado en el primer capítulo, cosa que después perdono al saber que nos seguirá acompañando en los flashbacks obligados en toda historia que se mueve en un universo dividido entre el hoy y lo que pasó 20 años atrás.

Ariana (Natalia Oreiro) aparece después de dos décadas, para que una dolorosa verdad que la marcó y que permanece tapada por el poder y la política vea la luz. Así, se va involucrando en el entorno de Rafael Valmora (Joaquín Furriel), uno de los que la violaron, a ella y a una amiga (que murió), y actual candidato a Presidente. Pero también va profundizando una relación con Agustín Larralde (Benjamín Vicuña), asesor de Rafael, que le hará pensar dos veces cada paso. Todo mientras, además, investiga qué pasó con su hijo (producto de esa violación y que entregó a su amigo cura), un periodista que a partir de una denuncia al candidato, termina internado.

Del elenco, un dream team, sólo diré que amo más que antes a Joaquín Furriel, que tendrá con su Valmora un antes y un después en su carrera. Y agradezco que por fin la tele se luzca con Mario Alarcón que, en la piel del ex juez Francisco Lessin, ya tuvo una escena para aplaudir de pie al revelar cómo mató al joven que atropelló a su mujer y a su hijo corriendo una picada. Benjamín está impecable, como siempre, y Natalia, la reina de la comedia, demuestra que también puede tocar la cuerda del drama sin desentonar.

Pero sin dudas, el secreto de tanta belleza está en los ojos de Campanella (“El Secreto de sus Ojos”, “El hombre de mi Vida”, “Luna de Avellaneda”, “Metegol”, “El hijo de la Novia”, etc.), que siempre ven más allá: una técnica sin agujeros, múltiples cámaras, guiones llenos de referencias a la actualidad, y textos reales y duros pero con una cuota de humor inestimable entre tanta espesura. Más allá de la pelea del rating, es la ficción política del año. De mi parte, devoción plena, y unas ganas enormes de que lleguen las 23 para disfrutar, ya desde la cortina de Cerati, esta historia que, por suerte, recién empieza.

28 de mayo de 2015

4 comentarios en esta nota

  1. Pingback: El secreto de los caníbales está en los ojos del amo | Chusma Chusma!

  2. Comparto gran Miniserie Argentina…. pero corrijan la Fecha del Articulo al final le erraron al mes.

  3. mex | 29 Mayo, 2015 | 12:56

    Tengo mis reservas, la oreiro no trabajo bien su personaje, los otros cero al as, falto Darín y Franchela, buen intento por año tiene 5 de 10!

  4. mex | 29 Mayo, 2015 | 12:57

    Digo por ahora no por año

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