¡Qué noche tuvimos, Teté!

El viernes 23 quedó formalmente inaugurado el nuevo edificio de Editorial Perfil. Te cuento cómo vivimos el día a día hasta llegar a ésta, la redacción multiplataforma más grande de Sudamérica.

Por

Este es el nuevo edificio de Editorial Perfil, inaugurado el viernes 23.

El viernes 23, Editorial Perfil realizó su gran inauguración del nuevo edificio ubicado en Barracas, y presentó en sociedad la redacción multiplataforma más grande de Sudamérica. Fue una tarde-noche absolutamente pluralista, a punto tal que logró reunir en un mismo espacio a los tres principales candidatos de las elecciones que se realizaron dos días después, aunque Sergio Massa se perdió la foto que sería la tapa del diario Perfil del sábado por llegar un poco tarde. Diario que, dicho sea de paso, cada uno de los invitados se llevó al irse, después de ver, en vivo y en directo, cómo se imprimía, un espectáculo único que, al menos quienes somos periodistas, amamos ver, tocar y oler, con ese aroma a tinta fresca que nos puede… En las páginas siguientes podrán ver las fotos, pero lo que yo quiero contarles en este espacio es algo más íntimo.

SEMANARIO fue una de las primeras revistas en mudarse, en 2012, de la calle Chacabuco, en pleno centro porteño, a este nuevo polo del diseño llamado Barracas. Y cada uno de los integrantes de la redacción vivió el paso a paso de este emprendimiento que hoy es un monstruo y que nosotros vimos crecer, ladrillo a ladrillo, piso por piso…

Llegamos un mediodía, absolutamente desconcertados. Estábamos en un barrio, no había bombos, ni piquetes atascando nuestros oídos a través de las ventanas ni demorando nuestra llegada al trabajo, pero tampoco un kiosco abierto cerquita antes de las cinco de la tarde. ¡Suerte que en los planes estaba el comedor, hoy un hermoso refugio que nos permite el break entre colegas y amigos! Pero al principio, en el entre tanto, fue tiempo de viandas al por mayor. Esta revista vivió la obra desde el primer día, lo que implica salir, durante casi tres años, con un poco de tierra por aquí, otro poco de polvo por allá y una estela blanca de cal que baja y se pierde. O ponernos un casco para atravesar el playón que un día sería garage y llegar al archivo. ¡Pero vaya si valió la pena! Hoy todos estamos cerca, la administración convive con las redacciones en el mismo edificio, y tenemos no sólo estudio de fotos, sino de radio y tevé. No fue fácil estar desde el primer día, pero les aseguro que hoy podemos ser los guías perfectos para mostrar el camino a todo aquel que quiera conocer el lugar, porque lo vimos nacer.

Por eso, recorrer el garage colmado de celebrities y políticos, y recibir en el living armado para esta revista a los famosos que tantas veces reflejamos en nuestras páginas fue un honor. Y más honor fue contar, otra vez, con la ayuda de nuestra madrina, Teté Coustarot, espléndida y acompañada por su marido, Carlos Gaziglia. Sin dudas, una anfitriona de lujo a la que yo y mi subeditor, Diego Iljutko, le estaremos eternamente agradecidos. Ahora, más que nunca, ¡qué noche, Teté!

29 de octubre de 2015

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *