Temas en este artículo: , , ,

Heridas afectivas

Para ser capaces de amar necesitamos primero sanar nuestras heridas afectivas y saldar las cuentas pendientes de cada etapa de la vida. Por Bernardo Stamateas.

Por

Uno de los grandes problemas actuales son las heridas afectivas. Los que trabajamos con gente somos testigos de muchos problemas de pareja. Hoy en día las personas se separan y luego vuelven a juntarse para después volver a separarse.

El arma más poderosa que tenemos a nuestra disposición los seres humanos es el amor. Cuando alguien actúa en amor, las circunstancias son transformadas. Pero tristemente la sociedad actual se ha encargado de distorsionar el significado del amor. Muchos jóvenes están convencidos de que lo que “sienten” por otra persona es amor. Y la cultura se los confirma, cuando la realidad demuestra que no se mueven en amor.

Amor no es “te quiero el fin de semana pero de lunes a viernes, no”. El amor ama todo los días. Cuando alguien te dice: “Te quiero pero no te amo… ¡no puedo explicar lo que siento!”, esa persona en verdad no te ama.

Amor no es enamoramiento. Hoy podés ser fanático de una banda musical pero quizás mañana ya no puedas seguirlos como antes y dejes de escucharlos. De la misma manera, el enamoramiento no es eterno. Solemos confundirlo con amor pero es pura biología, pura pasión. Cuando nos enamoramos, vemos al otro perfecto y somos incapaces de ver sus defectos. Ese estado dura aproximadamente nueve meses. El verdadero amor ve lo negativo también y ama a pesar de ello.

Amor es algo más que un sentimiento. La mayoría de las personas viven proyectando lo que sienten en quienes las rodean. Si tu pareja te pregunta cómo le queda una prenda de ropa, no le contestes, mantenete en silencio y ella expresará lo que lleva en su interior: “¿Estoy gorda y me queda mal, no?”. Solemos proyectar lo negativo y rara vez nos basamos en hechos, sino en aquello que sentimos. Lo que sentimos es nuestra proyección. El verdadero amor tiene como fundamento la acción, no la emoción.

Cuando alguien tiene una carencia afectiva, buscará que el otro le llene ese hueco. Una persona necesitada de amor va por la vida buscando a alguien que le dé aquello que no recibió en la infancia.

Todos tenemos carencias, en mayor o menor medida, de atención, de comprensión, de respeto. Pero no deberíamos buscar que otro sane nuestras carencias, sino trabajar en nosotros mismos para sanarlas. Por ejemplo, si vos te quejás de que alguien no te reconoce, detenete un momento a pensar si vos te brindás reconocimiento. Todo lo que esperes de los demás debe llevarte a realizar una mirada introspectiva de cómo te tratás a vos mismo.

Si nos damos a nosotros mismos todo aquello que necesitamos a nivel emocional, no tendremos la necesidad de salir a buscarlo en una pareja. Si alguien nos da algo, será bienvenido porque lo disfrutaremos y se convertirá en un “bonus track”. Pero dejaremos de andar por la vida con el cartel de necesitado para que alguien nos supla lo que no tenemos (o creemos no tener).

Muchas personas anhelan formar pareja y compartir la felicidad pero tienen “agujeros emocionales” de carencias en la niñez, tales como la imagen masculina del padre o la imagen femenina de la madre. Una mujer que busca un compañero de vida con la idea inconsciente “me siento sola”, debe primero sanar su soledad. ¿Por qué? Porque si pretende que un hombre llene su vacío, corre el riesgo de conocer a un psicópata que la hará sentir una reina por un tiempo y después la manipulará.

Amar consiste en dar sin esperar nada a cambio, es decir dar por el placer de dar. Pero para ser capaces de experimentarlo, necesitamos primero sanar nuestras heridas afectivas y saldar las cuentas pendientes de cada etapa de la vida.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

01 de febrero de 2016

 

Un comentario en esta nota

  1. Pingback: Heridas afectivas | Chusma Chusma!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *