Echarri-Sbaraglia: separados por un robo

Los protagonistas de “Al Final del Túnel” cuentan cómo fue hacer una película rodando juntos apenas la escena final. Además, Pablo y Leonardo hablan de política y tevé.

Aunque sólo compartieron cuatro días de rodaje, tanto Pablo Echarri (46) como Leonardo Sbaraglia (45) sienten que en cada escena de la película “Al Final del Túnel”, el otro estuvo presente. “Pablo grabó casi todas las escenas antes que yo. Tenía mucho material, que de todos modos no había querido ver hasta el momento de rodar. Así que, de alguna manera, siento que interactué con él de forma muy directa. La escena final en la que nos encontramos es muy difícil, con mucha carga y brutalidad”, confiesa Sbaraglia, quien en el nuevo filme de Rodrigo Grande (“Cuestión de Principios”, 2009), se mete en la piel de Joaquín, un licenciado en sistemas, lisiado, a quien el destino lo lleva a enfrentarse con una banda de ladrones de bancos, que es liderada por Galereto (Echarri).

Tras escucharlo atentamente, Echarri, quien en el thriller encarna al líder de la banda delictiva, coincide con su principal enemigo en la ficción. “De muy poco nos hubiera servido vernos las caras, cuando la interacción entre nuestros personajes recién se produce al final de la película. Tal vez la hubiésemos pifiado si tratábamos de ahondar donde no debíamos”, afirma.

De eso sí se habla

Comprometidos por igual en la lucha por una sociedad más justa, ambos sueñan con una Argentina, y un mundo, mejor. “Deseo un modelo de mundo, no sólo de país. Seguramente, todos estamos deseando que Donald Trump no gane las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Tiene que ver con eso mi modelo”, retoma la palabra Sbaraglia, en pareja con Guadalupe Marín, con que tiene a su hija Julieta. “En Argentina, hoy estamos angustiados con las orquestas infantiles que echaron para atrás y con las balas de goma en las espaldas de los chicos de la murga. Es imposible no incomodarse con eso. Se debe defender la moral que uno tiene. Cuanto más te quieran someter a esconderla, más necesario es exponerla”, agrega.

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27 de abril de 2016

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