Tan grandes y tan… ¡PIP!

Miguel de Paola y Walter Joel Ovejero son los nombres de los ¿adolescentes tardíos? que movilizaron a todas las fuerzas de seguridad nacionales sólo por una “jodita”. Twitter y el clan de los “sin-cerebro”, por Marcela Tarrio.

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Miguel de Paola y Walter Joel Ovejero, los “falsos terroristas de Twitter”.

¿Adolescencia tardía? No, estupidez supina, por no utilizar otra palabra que en una revista familiar sería inapropiada, pero que comienza con pelo y termina con tudez. Y pido disculpas, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre, y a estos dos semejantes grandulones de 21 años que terminaron detenidos por hacerse pasar por terroristas en Twitter, también. Sos dos reverendos ¡pip!, pero con menos cerebro que un mosquito, porque arrobar a Mauricio Macri en la bromita que realizaron en la red social del pajarito es más o menos como ir a espiar y tocar timbre. Lo cierto es que estos dos muchachones movilizaron al Gobierno y sus fuerzas de seguridad para dar con el paradero de quienes venían amenazando en 23 tuits de un perfil trucho, al mismísimo Presidente con frases al estilo de “nos vemos pronto”, junto con una imagen de explosivos, todo con el usuario @Hassan Abu Jaafar, textos escritos en árabe (¡usaron el traductor de google, herramienta nefasta si las hay a la hora de traducir!) y postales de la Casa Rosada, el subte y una autopista. Y hasta se animaron a hacer un comentario antisemita con la foto del Abasto. Según la investigación, es posible que los amigos hayan creado el “fake” motivados por el hashtag #PrayForArgentina, una consigna que fue Trending Topic mundial tras la difusión de falsos rumores de que el país iba a ser el próximo blanco.

Ellos son Miguel de Paola y Walter Joel Ovejero, tan amigos que al momento de llegar la Policía a la casa del segundo, el primero estaba ahí. Según Nora Donda, madre de Miguel, “es un chico normal, estudioso, correcto, esto se trató de una joda irresponsable de dos estúpidos que no tenían nada que hacer”. Y si lo dice la propia madre, no vamos a ponerlo en duda. El padre de Walter, en tanto, dijo que “estos pibes no conocen ni la empanada árabe”, y culpó a Miguel: “Cuando la Policía irrumpió en mi casa, mi hijo le decía a Miguel, ‘mirá lo que hiciste’, y él decía ‘fui yo, fui yo’; y lloraba”, dijo el señor.

Miguel estudia Ciencias Económicas en La Matanza y Walter atiende un kiosco. Y se ve que estaban aburridos los nenes… Habría que decirles a estos muchachos que de vez en cuando lean un diario o miren un noticiero, porque mientras ellos hacían la jodita, tadavía se repetían en el mundo los homenajes por el cura degollado en una iglesia de Normandía y por las 84 víctimas de Niza, y aún resonaba el sonido de la bomba que estalló en el aeropuerto de Bruselas…Y todo, a dos semanas de cumplirse 22 años del atentado a la AMIA en la Argentina, y a cuatro meses de los 24 años de la bomba en la embajada de Israel, ataques que dejaron 85 y 22 muertos respectivamente. Claro, en estos dos últimos atentados, ellos no habían nacido, y de los recientes, ni se enteraron, por tontos o por burros.

Y espero que así sea, porque si la broma llegó teniendo conocimiento de la situación que hoy vive el mundo por obra y gracia del terrorismo, habría que rogarle a la jueza que entiende en la causa que los deje unos cuantos días encerrados, ya no por “averiguación de ilícito”, sino por “no portación de cerebro”, un delito que, por lo visto, está haciendo estragos.

04 de agosto de 2016

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