Dos amores

Para que una pareja funcione, deben coexistir dos tipos de amores. Ni uno, ni el otro: ambos. Conocelos. Por Bernardo Stamateas.

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Para que una pareja funcione bien, es necesario que dos amores tengan lugar en paralelo.

El primer amor es el amor eros, es decir, el amor pasional, la atracción, el deseo por el otro. Pero eros no es sexo solamente, es mucho más que eso. Es aquello que hace que nos sintamos atraídos hacia alguien y que lo deseemos, que nos entusiasmemos. Eros siempre nos atrae.

Existe además un segundo amor que es el amor filial, el cual nos une. Mientras eros es lo que nos atrae, el amor filial es lo que nos mantiene unidos. Es el amor que cuida, que comprende, que perdona, que escucha, que dialoga, que arma un “nosotros”.

Necesitamos mantener ambas clases de amor para que la pareja funcione con éxito. Cuando hay una falla en alguno de los dos, nos encontramos frente a un “problema de pareja”. Es fundamental cuidar los dos amores porque eros nos produce ansiedad, debido al ingrediente pasional, pero el amor filial nos brinda paz y tranquilidad.

Las parejas que han estado casadas durante más de cinco años saben que el problema que casi todos podemos experimentar, después de ese tiempo, es que se pierda el amor eros pero continúe el amor filial. Es decir, “te amo pero no te deseo”. Con el correr de los años, vamos perdiendo la pasión y permanece el cuidado. En especial, cuando nace el primer hijo. Es en ese momento que este segundo amor crece y los ahora padres dejan de desearse para transformarse en amigos. Se aman y se cuidan pero han perdido el amor erótico.

Esto sucede porque cumplimos solo el rol de mamá o de papá. La mujer maternaliza a todos y se olvida de ser mujer. Maternaliza también a su pareja y lo trata como a un hijo más: “Estás comiendo mucho, tenés panza; dormí temprano”. Así lo deserotiza. El varón, por su parte, trabaja todo el día y es el proveedor. Ya no la toca a ella porque es su mamá. De esta manera, solo existe el amor filial y se pierde el amor eros, que tiene que ver con nuestra parte masculina y femenina.

Reducir una relación de pareja a ser solamente mamá y papá no solo hace que se pierda el erotismo, sino además que se pueda abrir una ventana hacia otra persona. Por eso, cuando se pierde el primer amor, necesitamos reencontrarnos fuera del rol de padres, lo cual no implica dejar de ser mamá y papá, sino acercarnos desde otra perspectiva. Solo entonces podemos comenzar a vernos en un rol diferente, con otra mirada del rol maternal y paternal.

Si solo tenemos amor erótico, no podremos formar una familia nunca y, en algún momento, este nos va a resultar asfixiante porque es siempre de conquista. Y si solo tenemos el rol de mamá y de papá, tarde o temprano entraremos en crisis. Practiquemos un amor inteligente que incluya ambas facetas y nos permita alcanzar nuestro máximo potencial como seres humanos.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

12 de agosto de 2016

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