Liberándonos de los defectos de los demás y de los propios

Uno de los vicios más destructivos e inmaduros es fijarse en los errores de los demás. ¿Por qué no debemos hacerlo? Por Bernardo Stamateas.

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La columna de Bernardo Stamateas.

Cada vez que te concentrás en ver los defectos de los demás, te amarrás a la gente. Uno de los vicios más destructivos e inmaduros es fijarse en los defectos de los demás. Cuando nos ponemos a ver las fallas, las equivocaciones del otro, quedás ligado a esa persona. Ahora bien, ¿por qué nos gusta entrometernos en los defectos de los demás?

Todos tenemos un ideal de perfección y pensamos que el otro va a ser como lo imaginamos; por eso, cuando la persona no alcanza nuestro ideal, la criticamos. Lo cierto es que eso es un error, ya que seguramente nosotros tampoco cumplimos el ideal de alguien más.

¿Por qué no debemos meternos en la vida de los demás?

– Si miramos los defectos de los demás, otros mirarán nuestros defectos. Lo semejante atrae lo semejante y cosechamos lo que sembramos. Si nos tomamos el derecho de evaluar, juzgar o criticar los defectos de los demás, otro se tomará el mismo derecho de evaluar los nuestros.

– Cuando empezamos a mirar los defectos del otro, no solamente nos atamos a esa persona y perdemos tiempo, sino que también permitimos que otros invadan nuestra vida y juzguen nuestros propios defectos. No tenemos que concentrarnos en los defectos de otros, porque daremos cuenta solamente de nosotros mismos. Nunca critiques a nadie, porque si bien hoy esa persona está en desventaja, la vida puede dar un giro y mañana puede ser tu jefe o estar en condiciones de darte trabajo.

– Cuando miramos los defectos de los demás, estamos revelando que ese defecto está en nosotros. Muchas veces una acusación es una autoconfesión; en otras palabras, lo que no toleramos en nosotros, siempre lo vemos en el otro. De este modo:
* Cuando los demás no hacen nada, son vagos; cuando nosotros no hacemos nada es porque estamos muy ocupados.
* Cuando los demás se deciden a favor de un punto, son cabezas duras; cuando nosotros lo hacemos estamos siendo firmes.
* Cuando los demás no saludan, son antipáticos; cuando nosotros pasamos sin saludar es porque somos distraídos.
* Cuando los demás hablan de ellos mismos, son egocéntricos; cuando hablamos de nosotros mismos es porque necesitamos desahogarnos.
* Cuando los demás se esfuerzan por ser agradables, tienen una segunda intención; cuando nosotros actuamos de esa manera somos gentiles.
* Cuando los demás hacen alguna cosa sin orden, se están excediendo; cuando nosotros hacemos lo mismo es que tenemos iniciativa.
* Cuando los demás progresan, tuvieron suerte; cuando nosotros progresamos es fruto de mucho trabajo.
* Cuando los demás luchan por sus propios derechos, son invasivos; cuando nosotros lo hacemos es señal de carácter.

Entonces, todo cambia dependiendo el ángulo o el lugar de donde se vean las cosas: todos tenemos defectos, y saber eso nos hará libres de mirar los defectos de los demás. Cuando alguien venga y te hable mal de otro, decile: “Todos tenemos defectos”. Por otra parte, muchas veces lo que ignoramos de la vida del otro nos lleva a criticarlo, y juzgamos sin molestarnos en entender qué le está sucediendo.

En lugar de juzgar, ocupémonos de tener siempre sentido de crecimiento, de autosuperación. Todos podemos aprender hasta el último día de nuestra vida; por lo tanto, tengamos un espíritu enseñable. Lo peor que nos puede pasar es no saber que “no sabemos”, porque el problema no es lo que sabemos, sino lo que no sabemos, porque eso que desconocemos es lo que nos detiene en donde estamos. Sin embargo, cuando aprendamos lo que no sabemos, sin dudas entraremos a un nuevo nivel.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

06 de septiembre de 2016

2 comentarios en esta nota

  1. Julián Luis Ortuondo | 7 Septiembre, 2016 | 7:35

    Bernardo: Más allá de tu gran inteligencia y poder de comunicación, creo que no sos totalmente sincero con lo que decís, porque te veo parte del establishment, de lo políticamente correcto, del exitismo fácil que genera la soberbia argentina. Vos sabés que solamente criticando se corrige, que el feedback es lo que produce esa señal de corrección y que la sociedad argentina está en crisis por su arrogancia y falta de autocorrección, por los “moderados” como vos, que yo llamo convenientemente permisivos. Lo que está bien está bien, y lo que está mal está mal. Todos sabemos lo que está mal… A veces nos hacemos los sordos por conveniencia. Gracias y saludos. Julián

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