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Cuando nuestra debilidad es una fortaleza

Al reconocer tu debilidad te parás en la seguridad y te abrís para ayudar a otros y, también, para recibir una mano. Por Bernardo Stamateas.

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Todos tenemos áreas de debilidad, y es sabio poder reconocerlas. Cuando reconocés que sos débil, te volvés fuerte; en cambio, si tapás tu debilidad, si la negás, ésta crece, se agiganta.

Cuando sabés examinarte y reconocer qué cosas hacés mal, entonces podés buscar gente que sea fuerte en aquello que sos débil. Hay muchas personas a las que les encanta ayudar, porque al colaborar todos nos sentimos útiles; por eso, cuando reconocés tu debilidad y pedís ayuda sos más querido, dado que le diste la posibilidad a ese que te ayudó de sentirse bien. Por otra parte, cada vez que reconocés qué hacés mal, en qué no sos hábil, podés ver con más claridad quiénes son buenos en eso y pedir ayuda.

La única manera de que no te avergüence tu debilidad es reconociéndola.

Al reconocer tu debilidad te parás en la seguridad. Tener seguridad no es no tener debilidades, sino poder reconocerlas. Te sugiero que hagas una lista de las cosas que no sabés, de las cosas que hacés mal, y la compartas, porque cuando expresás tus flaquezas y las mostrás, te volvés una persona fuerte y segura.

Muchas personas están estancadas en un pasado doloroso, pero cuando al pasado lo pensamos, lo reflexionamos y aprendemos de él, ese pasado se transforma en experiencia, y la experiencia es una herramienta poderosa para ayudar a otros. Haber sacado un aprendizaje de las circunstancias difíciles que has tenido que transitar te da autoridad para afirmar, por ejemplo, “te aconsejo que no generes deudas en tu vida. Endeudarte puede traerte consecuencias muy graves”. Cuando aprendiste de tu pasado podés compartir esa lección que te dio la vida con otros para ayudarlos a abrir los ojos y que no comentan el mismo error.

Alcanzar una imagen correcta de nuestras fortalezas y debilidades equivale a tener una estima sana. Sepamos que nuestras debilidades se convierten en fortalezas si no las escondemos, si no nos avergonzamos de ellas. Así, pues, hagamos las paces con ellas. Atrevete a ser vos mismo, aceptate como sos y amate de forma incondicional. Sabé pedir y sabé dar. La gente exitosa no teme ser vulnerable.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

16 de septiembre de 2016

2 comentarios en esta nota

  1. ANGEL MAXIMO FARRO | 16 Septiembre, 2016 | 13:42

    MARAVILLOSO! PROFUNDO SINTETICO Y CREO LA BASE DE LA FELICIDAD!

  2. Monica | 17 Septiembre, 2016 | 22:31

    Hola Bernardo me encanto tu reflexión, y me dio otra visión de mis debilidades.
    Entre ellas, una de las más molestas es que me saltan las lágrimas , no sólo cuando me emociono, sino también cuando me enojo, me siento dolida… en fin, en muchas situaciones conflictivas de la vida diaria donde, según me han dicho, demuestro mi debilidad.
    Qué opinas sobre lo que me pasa? Cordiales saludos

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