¿Rama o caña?

Mientras que la primera se dobla, la segunda no lo soporta y se quiebra. Así son las personas: algunas se adaptan al cambio, y otras, se encierran en su zona de confort. ¿Vos cómo sos? Por Bernardo Stamateas.

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Cuando una caña se dobla, se quiebra. En cambio, la rama solo se dobla. Todo en la vida está sujeto al cambio. Cambian los tiempos, las personas, las modas, los países, etcétera. El cambio no se puede detener y solo los que tienen “mentalidad de rama” sobreviven, pues logran adaptarse a los cambios, crecer y avanzar.

Ahora, cuando una persona se cierra al cambio (“no cambia con el cambio”), se quiebra. Una persona rígida piensa que todo es blanco o negro y no puede disfrutar de nada porque la vida es cambio permanente. Alguien que pretende funcionar con las costumbres del pasado y no se abre a lo nuevo, tarde o temprano se va a quebrar.

¿Qué características tiene una persona rígida, cerrada al cambio?

– Vive en una zona de confort o comodidad, por lo cual hace siempre lo mismo y su
vida es monocromática.
– Siente ansiedad frente a lo nuevo porque, cuanto más se acostumbra a algo, más temor tiene de perderlo.
– Inhibe su curiosidad para no salir de lo conocido.

Para vivir en plenitud, necesitamos ser flexibles pero no claudicantes. También ser conscientes de que no todo tiene que ser “sí” y no todo tiene que ser “no”.

Hay dos tipos de personas: reactivas y proactivas. Las reactivas hacen algo si el otro lo hizo primero. “Si me saludan para mi cumpleaños, yo saludo”; “si me tratan bien, yo también trato bien a los demás”, dicen. Son diferentes a las proactivas, que toman la iniciativa independientemente de lo que la gente haga.

Todo cambio comienza con un cambio de mentalidad.

Cuando decidimos no cambiar nunca un pensamiento, siempre volveremos a éste como nuestro patrón que establece qué es normal y qué no lo es en nuestra vida. Quien cree que “algo es así y punto” siempre volverá a esa creencia limitante que no le permite cambiar, denominada paradigma.

Un paradigma es un modo de pensar, una manera de funcionar y de ver la realidad que nos encarcela. Este modelo mental es tan rígido que no nos permite incorporar el cambio a nuestra rutina. A la persona que no puede quebrar sus paradigmas le cuesta mucho adaptarse a una situación nueva.

Todos los seres humanos atravesamos tres zonas, lo sepamos o no:

1. Zona de confort: Es lo que conocemos bien, lo que sabemos hacer, lo que tenemos, lo que manejamos, el lugar donde nos movemos con facilidad y tranquilidad porque controlamos todo.
2. Zona de riesgo: Es el lugar donde no tenemos idea de qué pasará, y estamos en la encrucijada de quedarnos atascados o seguir adelante. Aquí no conocemos el resultado final y no tenemos la certeza de obtener lo que queremos. No hay forma de triunfar sin pasar por esta zona.
3. Zona de éxito: Es donde llegamos a los resultados después de haber atravesado la zona de riesgo. Para alcanzar el éxito, es necesario salir de la comodidad y arriesgarse a hacer algo diferente.

No arriesgarnos tal vez nos evite sufrimientos y preocupaciones, pero la experiencia demuestra que sólo quienes se arriesgan son libres, se atreven a cambiar y logran lo que se proponen.

¿Sos una caña o una rama?

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

27 de septiembre de 2016

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