miércoles 28 de julio de 2021
ACTUALIDAD | 01-07-2021 19:32

Sharon Stone se confiesa

La actriz de 63 años lanzó La belleza de vivir dos veces, su libro de memorias, en el cual habla sobre los abusos que sufrió por parte de su abuelo, los secretos de la industria de Hollywood y el derrame cerebral que sufrió en 2001 que la puso al borde de la muerte. “Tuve que aprender a hablar, a comer, a caminar, todo de cero”, revela.

La actriz Sharon Stone de 63 años sigue deslumbrando con su belleza como cuando saltó al estrellato tras su actuación protagónica en la película Bajos Instintos, junto a Michael Douglas de 76 años, estrenada en el año 1992.

Luego, su gran labor la llevó a ganar el Globo de Oro a mejor actriz de drama por su papel en Casino y a estar nominada al Oscar por el mismo filme. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro en la industria cinematográfica y Stone sufrió en carne propia los acosos de productores para obligarla a hacer cosas que no quería.

Casi sin maquillaje. Así brilló Sharon la semana pasada como jurado del Festival de cine de Tribeca, en Nueva York.
Su flamante libro La belleza de vivir dos veces, en inglés y en italiano.

Es por eso que la blonda decidió escribir La belleza de vivir dos veces, su nuevo libro, presentado a fines de mayo, en el cual relata en primera persona los momentos más dramáticos de su vida. Sharon revela en su obra que tanto ella como su hermana Kelly sufrieron abusos por parte de su abuelo. Habla sobre los secretos más oscuros de la meca del cine y el momento en el que estuvo al borde de la muerte en 2001 tras sufrir un derrame cerebral.

Evidentemente te deja cicatrices. Yo he tenido que recibir mucha psicoterapia y por eso he podido escribir este libro y hablar del hecho de que cuando los niños van al colegio les miras a ver si tienen piojos, te aseguras de que estén sanos y de que todo esté en orden, pero solo ahora nos empezamos a dar cuenta de la importancia de la salud mental en la infancia. Y es tan importante esto como comprobar si tus hijos están siendo objeto de abusos”, explica sobre cómo repercutió el aberrante episodio que sufrió por parte de su abuelo a lo largo de su infancia.

Casi sin maquillaje. Así brilló Sharon la semana pasada como jurado del Festival de cine de Tribeca, en Nueva York.
Un retrato de 1983, con sus típicos rulos de entonces.

Y añade: “En todos los colegios deberían hacerse estas comprobaciones para ver que los niños están bien y si no que tengan a alguien con quien puedan hablar de estas cosas, porque son cosas que no empiezan en lugares donde hay gente muy poderosa que pueden aprovecharse de los demás. Son problemas que empiezan en la familia y en el hogar y hay que abordarlos”.

Al mismo tiempo confiesa cómo el director de Bajos Instintos, Paul Verhoeven, la engañó para quitarse la ropa interior en la recordada escena de la apertura de piernas mientras está siendo interrogada por un policía, asegurándole que no se vería nada y que se trataba de una petición del departamento de fotografía para que no provocara raros efectos de luz al grabar. Una vez estrenado el largometraje, la actriz se quejó y Verhoeven la trató de “mentirosa”.

Previo a esa situación, Sharon había denunciado cómo un productor la presionó para practicarle sexo oral a un actor para tener “mejor química”.

Casi sin maquillaje. Así brilló Sharon la semana pasada como jurado del Festival de cine de Tribeca, en Nueva York.
Con sus tres hijos adoptivos, el mayor de los cuales hoy tiene 18 años.

La exmodelo norteamericana comienza su obra literaria hablando del derrame cerebral, producto de un pequeño aneurisma, que sufrió en 2001 y que estuvo a punto de causarle la muerte. Los médicos que la atendieron dijeron que solo tenía un uno por ciento de posibilidades de sobrevivir. “Yo había tenido varios incidentes previos, pero cuando eres actriz todo el mundo piensa que estás actuando cuando les dices que no te sientes bien. Y el último incidente que tuve fue evidente que era un ictus”, cuenta Sharon sobre la experiencia que la llevó al límite y que incluso la llevó a ver una “luz blanca”:

Tuve esa experiencia en la que ves esa luz blanca a lo lejos y sientes que sales de tu cuerpo. Sin entrar en detalles, hay gente que piensa que es algo espiritual y hay gente que dice que es algo científico, del cerebro. Yo creo que son ambas cosas, pero desde luego que después de recuperarme del ictus, me he transformado de forma muy fundamental a nivel espiritual”.

Casi sin maquillaje. Así brilló Sharon la semana pasada como jurado del Festival de cine de Tribeca, en Nueva York.
Diosa eterna, en un evento solidario en 2018.

Aprender de nuevo:

El testimonio de la artista es desgarrador: “Tuve pérdida de memoria, tanto de corto como de largo plazo, también perdí parte del oído izquierdo, tuve problemas de tartamudez, no sentía la pierna izquierda desde la cadera hasta la rodilla, tuve que volver a aprender andar, hablar, leer, escribir... Fue empezar casi de cero”. Las secuelas del derrame cerebral fueron de gran magnitud: “No recuperé la sensibilidad de la pierna izquierda hasta más de un año después y el oído lo tengo casi recuperado. También tenía un lado de la cara caído y me tuve que poner bastante botox y cosas por el estilo para que se me volviese a colocar en su sitio”, confiesa.

Lo que le diría a la gente es que tengan la enfermedad que tengan, ya sea un ataque al corazón, un cáncer, un ictus o un divorcio o se queden sin trabajo o estén luchando contra el coronavirus, te ayuda a descubrir la esencia de tu personalidad. Por eso creo que 2020 ha sido un año de mucha claridad y tengo la sensación de que ahora estamos todos compartiendo una experiencia común porque el trauma es igual para todos independientemente de lo que te pase”, destaca Sharon, encontrando el lado positivo de su traumática experiencia.

Casi sin maquillaje. Así brilló Sharon la semana pasada como jurado del Festival de cine de Tribeca, en Nueva York.
En la mítica escena de Bajos Instintos (1992).

En La belleza de vivir dos veces también narra cómo fue haciéndose un nombre dentro de Hollywood. “Recuerdo mi primer papel. Yo era extra. Fui con un montón de gente en un autobús escolar, nos tenían en una sala de espera para actuar como extras en la película Stardust Memories y el ayudante de dirección vino, dijo que una chica que iba a interpretar un papel en la película no había llegado y que a Woody Allen le parecía que yo podía valer para ese papel y que quería hablar conmigo. Entonces vino, se sentó, estuvo media hora hablando conmigo y me ofreció el papel”, cuenta.

El primer gran desafío en su carrera fue la película El vengador del futuro, para la que se tuvo que preparar de una manera diferente. “Tuve que engordar como 12 kilos y entrenar muchísimo durante meses. Además aprendí artes marciales para ese papel”, revela. Justo dos años después saltó a la fama con su personaje de Catherine Tramell en Bajos Instintos. “No salté a la fama de la noche a la mañana, pero sí de un viernes a un martes. El viernes yo era una persona más o menos poco conocida y el martes iba por Sunset Boulevard, paré el coche en un semáforo y todo el mundo se echó encima. Estaba abrumada”, cuenta entre risas acerca de la repercusión que el filme tuvo en los espectadores y cómo impactó en su vida privada.

La semana pasada Sharon Stone estuvo presente en el Festival de cine de Tribeca, en Nueva York, como jurado, y sorprendió a todos al mostrarse prácticamente sin maquillaje y con diferentes outifts muy casual que fueron desde jeans y alpargatas a un traje animal print con flecos. Espléndida y resiliente, Sharon está intacta.

at Redacción Semanario

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