martes 24 de noviembre de 2020
TAPA | 06-11-2020 07:30

La mejor versión de la princesita

Karina es definitivamente otra. Segura, bien plantada, sin ganas de callarse nada, pero en el marco del respeto y exigiendo que se la respete. Una camino de dolor y autoconocimiento que la convirtió en la mujer que es hoy. La sorpresa del Cantando.

Marcela Tarrio
Marcela Tarrio

Editora Jefa. Miembro de APTRA.

Es otra. Así de simple. Con la misma esencia frontal, directa y respetuosa, pero a Karina, la Princesita, nos la cambiaron. ¡Y para bien!.

Lo dicen todos. Es el comentario en los programas de tevé, en los pasillos de la productora Laflia, en los medios radiales y gráficos. ¡Qué cambiada está Karina!, dicen todos, y no se refieren a su look, que también ha ido modificando lentamente y para mejor, sino a su personalidad o, mejor dicho, a su manera de pararse ante las cámaras, la prensa y, lo peor, ¡los participantes de un programa como el Cantando, que en su funcionamiento es casi igual a los Bailando: La previa y la devolución son los momentos clave para buscar roces, problemas..., bueno, dicho en buen criollo, “kilombo”.

La mejor versión de la princesita

Pero, ¡¿cómo lo hizo?! No es magia, es trabajo. Según supo Semanario, más allá de terapia y mucho trabajo interior, es verdad que hubo una especie de coaching, con periodistas de confianza a los que les fue consultando sobre el tema de las entrevistas, modos y maneras de responder, falencias, errores, y también es cierto que Karina se preparó en serio para su rol de jurado. No sobre la técnica vocal -algo que maneja y que lo demuestra en cada devolución detallada en la que no se le escapa ni la más mínima nota calada o desafinada, sino con respecto a los personajes que iban a poblar la pista.

Obviamente, empezando por Ángela Leiva, hasta entonces, para todos, su archienemiga. Sabía que la primera bomba explotaría allí, y así fue, en el mismísimo primer programa, y Karina se ocupó de preguntarle a Dios y María Santísima por la vida y obra de Leiva, sobre todo a colegas. Así se hace: uno debe conocer el campo de batalla...

La mejor versión de la princesita
El jurado del Cantando 2020: Moria, Oscar, Karina y Nacha

Con la misma moneda:

Karina llegó al Cantando segura, firme, pero no puso toda la carne al asador de entrada. Fue cocinando el plato fuerte a fuego lento, por lo que programa a programa fue sorprendiendo. Primero con Leiva, donde, cual tenista le devolvió todas las pelotas con un revés fulminante, un smash demoledor y la dejó rendida en la red. Karina 1 - Leiva 0. Que la venganza es un plato que se come frío, y bastante había esperado Karina para que la susodicha le pidiera disculpas.

Luego sería Esmeralda Mitre, después Gladys “La Bomba” Tucumana, palo y palo, pero siempre educada. Hasta que la mala educación del otro lado la sacara de quicio, como pasó con Mitre. O hasta que se terminara hartando como para ponerle un uno a un colega como Ariel Puchetta por culpa de su coach, la talentosísima Natalia Cociuffo, armando un tole tole absoluto que involucró al otro jurado, Oscar Mediavilla, a quien también se le plantó. Pero este episodio merece ser relatado en párrafo aparte...

Princesa memoriosa:

Si algo le sobra a Karina es memoria, de modo que hoy, mañana o pasado, si algo le molestó o le dolió, ella te lo va a hacer saber... Y aquí, a raíz de la reincorporación de la coach Naty Cociuffo tras haber contraído covid-19, la cantante disparó con munición pesada por una crítica que le había hecho ¡antes de su aislamiento! “Qué pesada la señorita... insiste con el tema de ‘se escondieron detrás de un coro’. ¡Vaya a estudiar, exprese lo que canta, haga silencio y respete a los profesionales! #harta”, había escrito en su Instagram la coach de Lola Latorre y Lucas Spadafora, quienes la última semana seguían siendo reemplazados por Ariel Puchetta e Ivana Rossi.

Y Karina no dudó en exponer su malestar en la pista. “¿No sentís que te excediste un poco? Porque a mí me parece bastante incoherente de tu parte pedir respeto faltándolo. Me parece que no me merezco eso más allá de que no me hice cargo porque no tuviste la valentía de mencionarme. Me parece muy fuerte que digas ‘haga silencio’, no lo voy a hacer aunque me lo pidas vos ni nadie. A mí me pagan por hablar y si tenés un problema a lo sumo lo hablás con la producción. Te excediste”.

Pero como Cociuffo no daba el brazo a torcer, la cantante tomó una medida drástica a la hora de puntuar al equipo. “Lo de hoy no me emocionó. Estuvo bien hecho y, ¿sabés que? Voy a bajar puntos por la coach, por lo irrespetuosa que es y voy a poner un 1. Lo lamento en el alma, pero estas cosas ya me cansan. Ahora díganme que soy una irrespetuosa con razón y que soy incoherente”, dijo enojadísima. Y lo mejor de todo es que a Karina se le cree todo... Es parte del show y sabemos que el 80 por ciento de lo que pasa en un Cantando o un Bailando es puro show, pero Karina se deja creer.

La mejor versión de la princesita

La cosa no terminó ahí. A la hora de su devolución, Oscar Mediavilla sorprendió al meterse en el conflicto y quiso compensar al equipo con un 10. ¡Para qué! “No me pidas perdón. Porque el día que a Alex Caniggia le pusiste un 0, el equipo no estaba para un 0 y lo pusiste igual. Entonces, tené un poco de empatía conmigo, con lo que me está pasando esta noche”, le recriminó Karina, furiosa. Y agregó: “No estás teniendo empatía conmigo, cuando alguien me está faltando el respeto”.

El productor musical quiso poner paños fríos y aseguró que no se trataba de una falta de respeto, sino de una opinión. Pero Karina quedó muy sensible e hizo un descargo en Twitter. “¿Saben qué? Si es un hombre el que manda a callar a una mujer estaríamos todos como sociedad diciendo que es un machista, violento, repudiando sus dichos y haciendo justicia en redes. Pero como es de mujer a mujer... ¡Basta de que solo sea grave cuando lo hace un hombre!”, escribió. ¡Quién hubiera dicho uno o dos años atrás que La Princesita iba a poder con todos y que al día de hoy, Nacha a su lado sería un dulce osito de peluche!.

Hay que sacarlo todo afuera...

Pero el cambio de Karina no es de ahora. Es un proceso largo que comenzó a gestarse en el dolor, en los años de callarse y en todo lo que ella confesó, cuando pudo, que tuvo que sufrir.

Y en la exteriorización ayudó mucho el último Bailando, donde la vimos perder timidez, mostrar más su cuerpo y desatarse bailando mucho mejor que otras que jamás bailaron. Después llegaría Siddharta en teatro, con Flavio Mendoza, y un sincericidio que le sirvió para sacar las heridas internas y compartirlas. Todo eso preparó el caldo de cultivo para la nueva Karina que hoy -perdón, Moria, perdón Nacha, perdón Oscar- es la absoluta protagonista del jurado del Cantando.

En mayo de 2019, Karina explotó ante un comentario desubicado de Denise Dumas sobre ella en la tapa de personajes de una revista, diciendo que “sobraba”. Y disparó: “Quiero que sepan que este año yo me propuse varias cosas. Por mi hija y por todo aquel que ve la tele y se siente mal como me sentí yo, cuando se burlaban y me faltaban el respeto. Solo mi mamá y mis íntimos saben que quise morirme de tristeza... Que lograron que me odie por completo, que sentía bronca cuando inventaban y yo no tenía el valor para enfrentarlos.

Porque a pesar de mostrarme fuerte me la pasaba llorando de la bronca. Y junté, y cuando me sentí capaz, hablé. ¿Y hoy todos se asombran? A mí, que tengo un cuerpo normal, me decían gorda y se reían de mí. No saben lo que yo lloré y ¿Qué queda para los que sí lo son, eh? ¿No piensan? ¿Quién los hizo sentir superiores a otros? ¿Quién les dio el derecho de lastimar?”.

Más tarde, agregaba: “Estoy cansada de que me tilden de soberbia por no querer hablar. Es la primera vez que pienso en mí. Me pasaron cosas graves que solo mi mamá conoce. Sufrí una fuerte depresión y pensé en morirme muchas veces. En ese momento de mi vida, eso me hizo realmente mal. Cuando sos madre no querés matarte, porque tenés otra persona por la que vivir. Pero yo me sentía muerta en vida, vivía, respiraba, pero adentro mío tenía una angustia tan grande...

La mejor versión de la princesita
Karina con su hija

Entonces entendí que en vez de guardar lo que me pasaba, tenía que sacarlo, y esto de poder hablar a mí me está sanando. Hoy pienso en mí”, aseguró. También explicó que, en realidad, ella reacciona muchas veces con enojo porque los malos comentarios, aunque parezcan cosas pequeñas para otros, a ella le afectan mucho.

A Karina hablar la sanó. Por eso ya no se calla, con la diferencia de que hoy tiene la seguridad que antes le faltaba, una seguridad que ella misma se ocupó de generar sacando afuera cada herida. Un hermoso círculo virtuoso para convertirse en la mujer que hoy deja ver.

Si sos fan de Karina, la cita es vía streaming, en vivo, el 14 de noviembre:

En uno de los mejores años de Karina, la princesita disfruta a pleno de su exitoso presente en su rol como jurado del Cantando 2020, y se prepara para volver al escenario. El sábado 14 de noviembre a las 21 brindará un concierto vía streaming.

El show que cuenta con producción de Dabope, se transmitirá en vivo desde el teatro Ópera. Karina hará un recorrido por sus grandes éxitos. Las entradas tienen un costo de $600 y se encuentran a la venta a través de Ticketek.

 

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Marcela Tarrio

Marcela Tarrio

Editora Jefa. Miembro de APTRA.

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