domingo 28 de febrero de 2021
SALUD | 16-01-2021 10:28

Romina Pereiro: “Hay que ser responsables”

La nutricionista charló con Semanario sobre el mentado “polvito” que famosos e influencers recomiendan en tevé y en las redes, así como otros productos relacionados con la salud. “El problema no es lo que venden, sino el mensaje”, advierte.

Marcela Tarrio
Marcela Tarrio

Editora Jefa. Miembro de APTRA.

Romina Pereiro de 42 años acostumbra a tener contacto virtual con sus seguidores de Instagram para responder preguntas y evacuar dudas en su calidad de nutricionista. Y en uno de los últimos intercambios que tuvo con ellos en la red social, una pregunta que, dice, “se repite siempre”, disparó nuevamente una polémica que, cual sube y baja, va y viene sin que nunca pase nada...

Basta prender la tevé a cualquier hora para ver a infinidad de famosos/as, desde Iliana Calabró a Moria Casán, Graciela Alfano, Tomás Dente o Nacha Guevara, entre tantos otros, recomendando el mentado “polvito” contra los carbohidratos. Y, como ellos, decenas de celebrities haciendo lo mismo con diferentes productos, sencillamente porque cobran un buen dinero por cada mención.

Hay que ser responsables
Romina está casada con Jorge Rial a quien, dice, lo ordenó un poco en la forma de comer. “Y, sobre todo, cuidando siempre el tema de la presión arterial”, cuenta la licenciada.

Trasladado a las redes sociales, sucede lo mismo, solo que allí el efecto masivo y multiplicador de Instagram hace que la onda radioactiva sea “imparable”. Los llamados influencers, con millones de seguidores, recomiendan desde batidos a proteínas o polvos que “hacen maravillas” y, en la mayoría de los casos, sin saber siquiera qué son y para quiénes pueden servir o no. Y, lo que es peor, desconociendo que en las manos equivocadas, pueden hacer daño.

“Es terrible lo que pasa con este tema. Te puedo asegurar que la pregunta que más se repite cada vez que hago estos vivos de Instagram es sobre el polvito para los carbohidratos, ya sea el más conocido como los nuevos, hay un montón... El problema no es el polvito en sí, sino cómo se comunican las cosas”, dice Romina en charla con Semanario.

Hay que ser responsables
Su paso por el programa Como Todo, de Net TV.

La culpa no es del polvo...

Ese producto es como si te comieras una ensalada porque lo que hace es actuar como fibra en el intestino, hace que se absorba un poco menos la cantidad de hidratos, pero ¿por qué querríamos que no se absorbieran...? Lo que buscamos cuando queremos bajar un poco de peso o nos estamos cuidando es que la alimentación sea un poco más equilibrada y no absorber las grasas, no los hidratos que son lo que más usamos. Por ejemplo, si vos te comés una torta de chocolate o una galletita de esas rellenas, lo que tienen de exceso es grasa. Por eso el mensaje que están dando está mal. Primero, porque incita a las conductas compensatorias: me como una torta gigante, total después uso el polvito, el batido, etcétera.

Hay que ser responsables
Comer sano y rico es posible y fácil

O me como una pizza pero le pongo el polvito. No es así. Yo elijo lo que quiero comer, lo disfruto y como la porción correcta: no es ‘como a morir, total le pongo el polvito’. Y esos mensajes son peligrosos porque hay muchos chicos, chicas, adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria que los pueden leer mal, sobre todo viniendo de celebrities que ellos admiran. Más allá del polvito en sí, o del producto que fuera, porque hay de todo, muchas veces los famosos o influencers no saben qué hay detrás de eso, no están formados y preparados para leer entre líneas eso que están promocionando, como por ejemplo esto que tiene que ver con los trastornos alimentarios, que es un tema muy difícil y en el cual la salud está involucrada”.

Poniendo las cosas en blanco sobre negro, siempre se ven mejor: Si una persona se compra el polvito, que ya de por sí es caro, y lo usa, “no pasa nada, no le va a hacer mal, pero no por usarlo no va a engordar, y mucho menos va a adelgazar”, dice Romina, quien además de ser Licenciada en Nutrición tiene una Diplomatura en Obesidad.

Hay que ser responsables
Romina es una apasionada de su profesión. Muy activa en las redes, en su Instagram también suele dar algunas ideas para preparar recetas saludables.

No hay magia:

“Es simple, si tuviéramos esta solución mágica, si fuera tan fácil, no tendríamos a casi al 70 por ciento de la población con sobrepeso y obesidad, un enfermedad crónica que tiene más de 250 complicaciones derivadas, que es para toda la vida, que impacta en los presupuestos de salud pública ya que las complicaciones como diabetes, hígado graso, etcétera aumentan el ausentismo... Es una enfermedad compleja que no es fácil de abordar y hay que tratar todo lo que la rodea: qué es lo que como, cómo lo como, el campo de las emociones alrededor de esa obesidad, la actividad física, la parte clínica. No es un batido, un polvo y no engordás. Si así fuera, sería la primera en promocionarlo...”, agrega Pereiro, mamá de Violeta (9) y Emma (7), y casada desde 2019 con el periodista Jorge Rial (59), el conductor de Intrusos (América), con quien está en pareja desde hace 4 años.

Hay que ser responsables
Postal de abril de 2019, su casamiento con Jorge Rial, con las hijas de ella (Emma y Violeta) y las del periodista (Morena y Rocío).

Según Romina, no es fácil terminar con esta costumbre pero se hace urgente regular este tipo de recomendaciones cuando tienen que ver con temas de salud.

Eso deben hacerlo los profesionales. Yo no estoy en desacuerdo en promocionar cosas en las redes o en los otros medios, pero no cuando se trata de la salud. No todo es bueno para todo el mundo. Si yo tengo una chica que está con un índice de masa corporal bajo, con posible trastorno de la conducta alimentaria y recomiendo un polvo con el que ella cree que va a adelgazar, no le estoy haciendo un bien. Puede no hacerte mal clínicamente, pero en situaciones puntuales puede perjudicar la salud. Nosotros somos profesionales, y obviamente los famosos no tienen por qué saber todo eso, por eso ahí hay que empezar a regular y a pedir responsabilidad social también a quienes lo hacen”, explica Pereiro, quien además de trabajar en un consultorio privado con otros especialistas, tiene su columna en Infobae, y también su interesante página web romipereiro.com

“Lo mismo pasa con las otras recomendaciones en las redes, donde vale todo”, sigue Romina. “Por ejemplo, una influencer que bajó mucho de peso y entonces cuenta cómo lo hizo. Y quizás ese método sirvió para ella pero no para otra u otro, porque tal vez esa persona tiene una complicación de base u otro trastorno de salud que desconoce... Hay que empezar a hablar de esto. Que se tenga cuidado cuando se hacen recomendaciones que tienen que ver con la salud. No es solo hablar de comida. La comida tiene un significado mucho más amplio que el acto de comer. Hay muchos factores involucrados, como las emociones. Una cosa es mostrar cómo se hace una receta y otra es contar cómo bajaste de peso”.

Pauta y responsabilidad:

Más allá de las redes sociales, la pauta publicitaria que manejan estos productos viene copando los programas de tevé desde la primera mañana a la noche. Semanario puedo averiguar, por ejemplo, que a las primeras figuras le pagarían entre 40 y 45 mil pesos por cada mención del producto.

Con este panorama, cortar la rueda parece misión imposible. Por eso, Romina elige librar su propia batalla desde su lugar y cada vez que alguien le pregunta por el “polvito que recomienda fulana”, repite el mismo mantra que incluso podrás leer en su Instagram (@romipereiro): “No recomiendo nada relacionado a la salud que promocionen influencers o famosos. Esas recomendaciones las dan los profesionales haciendo una evaluación personalizada del paciente en consultorio. No todo es bueno para todo el mundo”.

Para concluir, Romina insiste en que estos mensajes pueden causar mucho daño. “Imaginate una persona obesa que confía en lo que le dice ese famoso, gasta dinero, se frustra, sigue gastando, se frustra más y entonces come más y así funciona el círculo, y la autoestima sigue bajando. Pero eso lo sabemos los que nos formamos para eso, no los famosos o influencers. Cada uno sabe lo que hace y por qué lo hace, pero se puede apelar a la responsabilidad individual. Hoy estamos en un momento en que lo que dice un famoso vale más que la ciencia... Hay una responsabilidad social e individual.

Si a mí me siguen dos millones de personas, tengo responsabilidad sobre lo que voy a decir porque es un mensaje poblacional. Yo no estoy contra el influencer, sino contra todo aquel que recomienda un producto que tiene que ver con la salud sin estar formado para eso”, concluye Romina, deseando que de una vez por todas, se comience a hablar en serio de este tema, como de tantos otros que hacen a la salud y, específicamente, al sobrepeso y la obesidad.

 

 

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