miércoles 28 de septiembre de 2022
TAPA | 03-08-2021 15:20

Reynaldo Gianecchini: Un garoto para todas y todos

El actor brasileño es una de las figuras de la nueva tira brasileña que presentó Telefe el pasado lunes. Se declara abiertamente pansexual y hace 10 años le diagnosticaron cáncer linfático. En la Argentina ya es una cara conocida, y se lo extrañaba... Su historia.

En Brasil, las telenovelas son prácticamente una cuestión de Estado y eso no es novedad. Muchos de los culebrones que paralizan al país vecino en el prime time terminan llegando a Argentina como buenas opciones para ver a la tarde o incluso en el horario central de la noche.

Curiosamente, Reynaldo Gianecchini de 48 años protagonizó muchas de ellas y el pasado lunes volvió a aparecer en la pantalla de Telefe con el estreno de Dulce Ambición, la nueva apuesta del canal de las pelotas para liderar la franja de la tarde.

Un garoto para todas y todos
Reynaldo como Regis con María de la Paz (Juliana Paes). El debut en Telefe promedia los 11 puntos diarios cada tarde a las 16:15

El debut en la tevé argentina fue bastante auspicioso: promedió 11,3 puntos y picos de 12,8, sumado al 58,96 % de share, superando ampliamente al programa que conduce Laurita Fernández, El club de las divorciadas, que hizo un promedio de 4,1 puntos.

El nombre del galán brasileño es sinónimo de telenovelas en Brasil y también en Argentina. A Reynaldo ya lo vimos en grandes éxitos como Lazos de familia, Belíssima, El color del pecado y Verdades secretas, icónicas producciones que mantuvieron en vilo a los argentinos hasta el último capítulo.

A sus 48 años sigue más vigente que nunca y antes de estallar la pandemia de coronavirus filmó Dulce Ambición, novela producida por Rede Globo en 2019 y que desembarcó en la programación de Telefe. La telenovela cuenta la historia de un amor prohibido que se enfoca en María de la Paz (Juliana Paes), una repostera ambulante que logra convertirse en una empresaria millonaria, veinte años después de una tragedia en el día de su boda.

Un garoto para todas y todos
Reynaldo como Regis en una escena de Dulce Ambición con Yos (Agatha Moreira).

A pesar de que ha logrado una exitosa carrera, María no ha podido ganarse el amor de Yos (Agatha Moreira), su única hija, y se volverá víctima de su ambición desenfrenada. Yos se une al seductor Regis Montavani (Gianecchini) en un plan que tiene como objetivo convencer a María de que se case con él para que luego, juntos, se queden con toda su fortuna.

Regis, el personaje de Gianecchini, a priori se presenta como el villano de la ficción, pero con el correr de los capítulos empezará a mostrar otros matices. En esa línea, el actor destaca el trabajo del creador de la serie: “Me gusta mucho ese autor, Walcyr Carrasco, porque generalmente sus personajes nunca son una sola cosa, sino que tienen de todo dentro de ellos”.

Un garoto para todas y todos
“Nunca levanté ninguna bandera. Yo creo en la libertad de ser lo que cada quien quiera ser”.

Mi personaje cambia mucho. Comienza queriendo aprovecharse de una mujer que es maravillosa, encantadora y que inspira a mucha gente. Me gusta la capacidad de poder transformarme en los personajes, nadie en la vida es ni muy bueno ni muy malo. Hay personas en la vida real como el personaje de María que tienen la capacidad de transformarte”, revela.

La ficción se grabó antes de la pandemia y se estrenó en 2019 en Brasil. Y hoy es furor en varios países de Latinoamérica, como es el caso de Argentina. “Me siento feliz. Cuando estoy grabando una novela en un estudio tal vez no me doy cuenta de la dimensión que puede cobrar lo que estamos haciendo, como el hecho de poder llegar a otros países. Estoy muy feliz por saber que puedo cruzar fronteras y agradarle a la gente”, resalta sobre la popularidad de Dulce Ambición.

Un garoto para todas y todos
Reynaldo llama “mis hijos” a sus perros. Tiene varios y los lleva personalmente a bañar y vacunar.

Su historia de novela:

El galán nació en San Pablo y ya desde chico soñaba con ser actor, sin embargo, su radiante sonrisa y sus imponentes 1,86 metros de estatura lo llevaron a subirse a la pasarela y ser modelo. Pasó varias temporadas en Nueva York, París y Milán, desfilando y posando para campañas gráficas de marcas internacionales número uno, como Armani. Igualmente, su deseo de ser actor seguía intacto y, afortunadamente, en 2001 le llegó el papel de Eduardo Albuquerque en Lazos de familia.

En sus primeros años fue muy criticado y lo señalaron como “mal actor”, no obstante, se perfeccionó, se puso a estudiar y con el tiempo terminó demostrando que es más que una figura esbelta y una cara bonita, a punto tal que se convirtió en una primera figura de la tevé brasileña y referente de los culebrones. Con un nombre ya hecho en la pantalla chica, fue por más y trabajó en cine y teatro para darle mayor prestigio a su carrera actoral.

Un garoto para todas y todos
En 2011 hizo un duro tratamiento contra el cáncer linfático que logró superar. Lindo, talentoso y resiliente.

Para cuando estaba rodando la serie Cuento encantado, en 2011, le diagnosticaron un cáncer linfático, al mismo tiempo que su padre padecía cáncer de hígado. Reynaldo se sometió a un intenso tratamiento de quimioterapia y mientras realizaba el proceso para combatir la enfermedad, su papá falleció.

Sin embargo, el galán no bajó los brazos y siguió peleándole a la enfermedad. En el último tramo del tratamiento, Gianecchini recibió un autotrasplante de médula. Su cuerpo lo aceptó y al poco tiempo volvió a trabajar.

Hay Reynaldo para todos:

La vida privada de Reynaldo siempre estuvo en la mira de los medios. En 1998 fue noticia tras casarse con Marilia Gabriela, una reconocida periodista 24 años mayor que él. La historia de amor entre ellos duró ocho años hasta su separación en 2006.

Sofocado por la prensa, declaró en ese entonces: “A veces la felicidad de los otros incomoda. Yo tuve que acostumbrarme a ver mi intimidad vigilada, a no tener privacidad. Tuve que acostumbrarme a la fama porque, si no, no iba a poder vivir en paz”.

Un garoto para todas y todos

Luego de la ruptura, tuvo un breve romance con Preta Gil, hija del músico Gilberto Gil. Para sorpresa de muchos, en septiembre del año pasado confesó ser pansexual. “Nunca he querido levantar ninguna bandera. Yo creo en la libertad de ser lo que cada quien quiera ser. Creo que todos tenemos muchas facetas dentro y que la sexualidad refleja mucho eso. Yo no tengo miedo de mirar qué hay más allá. No me encajo en ninguna definición. A la gente le encanta encasillarme. Dicen que soy gay, pero yo no me considero eso. Me considero todo al mismo tiempo. Si hay que tener una palabra para mí, entonces es pansexual, porque ‘pan’ es todo”.

at Redacción Semanario

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