martes 24 de noviembre de 2020
PERSONAJES | 17-11-2020 08:52

Todo sobre Kamala Harris, la nueva vicepresidenta de Estados Unidos

A los 56 años, la dinámica y combativa senadora demócrata de California se convirtió en la primera vicepresidenta mujer de Estados Unidos. Los otros hitos de una dama que puede llegar aún más alto.

Kamala Harris alcanzó el pasado sábado 7 un sueño por partida doble para los demócratas: convertirse en la primera mujer vicepresidenta de Estados Unidos después de que su partido derrotara al mandatario Donald Trump en las disputadas elecciones del 3 de noviembre.

Hasta ahora, tenía en su CV los logros de primera mujer negra elegida fiscal general en California y primera mujer de ascendencia del sur de Asia en el Senado. La demócrata llamó a "empezar" a trabajar, después de que los medios atribuyeron a los demócratas la victoria en las elecciones: "Esta elección se trata de mucho más que de Joe Biden y de mí", dijo Harris en Twitter. "Tenemos mucho trabajo por hacer. Así que empecemos", agregó.

Kamala Harris, la nueva vicepresidenta de Estados Unidos
Fórmula exitosa: Kamala Harris y Joe Biden

Dado que se espera que Biden, de 77 años, solo cumpla un mandato si es elegido, Harris estaría en una posición privilegiada para ganar la nominación a la presidencia cuatro años después. "Mi madre me crió para ver lo que podría ser, sin el peso del pasado", contó Harris, de 56 años.

Desde que fue elegida como la compañera de fórmula de Biden en agosto, atacó a Trump por su caótica gestión de la crisis de la pandemia del covid-19, pero también por temas como el racismo, el curso de la economía y su agresiva política migratoria.

Harris nació el 20 de octubre de 1964 en Oakland, California, que entonces era un foco de activismo por los derechos civiles y en contra de la guerra. Los dos padres de Harris son inmigrantes. Su padre llegó a Estados Unidos desde Jamaica y su madre desde India y sus vidas quedaron marcadas por la narrativa del "sueño estadounidense".

Creció en Oakland, donde su padre, profesor de economía, y su madre, investigadora del cáncer de mama, eran activistas de los derechos civiles.

Se graduó en la Universidad de Howard, en Washington, un ícono de la cultura negra en Estados Unidos, y ese fue el comienzo de una carrera fulgurante como fiscal, que la llevó a ser elegida dos veces como fiscal de distrito en San Francisco y luego fiscal general de California en 2010.

Después de dos mandatos como fiscal en San Francisco (2004-2011), fue elegida dos veces fiscal general de California (2011-2017), convirtiéndose en la primera mujer, pero también la primera persona negra, en encabezar los servicios judiciales del estado más poblado del país.

Pero su trabajo fue clave para reunir una base y tener resonancia para lanzar una candidatura exitosa para llegar al Senado en la campaña de 2016, convirtiéndose en la segunda mujer negra en ser elegida para la Cámara Alta.

Luego, en enero de 2017, prestó juramento en el Senado en la capital de EE.UU. como la primera mujer del sur de Asia y la segunda senadora negra de la historia.

Combativa desde niña:

Su riguroso cuestionamiento de los candidatos presidenciales durante las audiencias de confirmación en el Senado la hizo conocer como el rostro contra los magistrados designados a la Corte Suprema Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett.

Durante las primarias demócratas, también prometió "liderar la acusación" contra Trump en el Congreso. Harris tiene carisma y puede pasar rápidamente de su cálida sonrisa al estilo inquisidor de fiscal que la hizo famosa.

Los extractos de sus cuestionamientos al entonces fiscal general Jeff Sessions en 2017 durante una audiencia en el Senado sobre Rusia se hicieron virales. "No me puede apurar más, no así de rápido. Esto me pone nervioso", contestó exasperado en un momento Sessions.

Harris también chocó con Biden durante el primer debate entre precandidatos demócratas por la oposición del entonces senador a un programa de la década de 1970 de incorporar a niños de minorías a escuelas mayoritariamente blancas para luchar contra la segregación.

"Había un niña en California que era parte de la segunda clase en ser integrada en una escuela pública y era llevada en el bus a esa escuela cada día", dijo en referencia al transporte de los niños a los barrios de las escuelas blancas. "Y esa niña era yo", agregó.

Ese encontronazo no le impidió a Biden elegirla, lo que ha aportado energía a una campaña coreografiada al milímetro, con muy poca exposición del candidato.

Durante su único debate contra el vicepresidente Mike Pence, Harris levantó su mano mientras él trataba de interrumpirla. "Señor vicepresidente, estoy hablando, soy yo la que está hablando", le espetó a Pence, logrando silenciarlo. Pocas horas después, la frase estaba impresa en camisetas que se vendían online.

Kamala mamó la política desde la cuna. Su madre recuerda que la llevaban a las marchas en Berkley, entre hippies y activistas, cuando aún no caminaba. “Iba en su cochecito, muy interesada, y después en casa recitaba las consignas que gritábamos”, contó. “Cuando aprendió a escribir, le mandaba cartas a Nixon para que dejara de bombardear Vietnam”. También lideró una protesta infantil en el bloque de departamentos donde vivían. Los mayores no les dejaban jugar en el patio. Los niños, con Kamala al frente, se organizaron y ganaron ese derecho.

Según el libro de memorias The Truths We Hold que Harris publicó como inicio de campaña, ella estaba siempre rodeada de intelectuales y activistas afroamericanos.

Kamala y su hermana se identificaron siempre como negras. No se veían como hindúes ni caribeñas. Pasaron algunos veranos con la familia de su padre en Jamaica, pero siempre se sintió más arraigada a los descendientes de los esclavos que llegaron de África que al desborde de los isleños. Aunque cuando le preguntaron si había fumado marihuana, respondió entre carcajadas: “Y tú que crees. Vengo de Jamaica…”.

 

at Redacción Semanario

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